Redactadas por Santa Vicenta María en Madrid en 1882, que todas
las Hermanas del Servicio Doméstico deben guardar
diligentemente con la gracia de Dios y la protección de
la Inmaculada Virgen María, su principal protectora en
1882. Son textos que tienen valor histórico y
espiritual aunque no legislativo. En ellos se encuentra
el espíritu que animó a la Santa y que sigue vive hoy,
en las constituciones renovadas. Ponen en evidencia la
continuidad entre el "ayer" y el
"hoy" de un mismo Carisma, aunque expresado en
lenguaje diverso.
Y así mismo se
conserva en el archivo las Prácticas y Costumbres
para el Noviciado de las Religiosas del Servicio Doméstico
de la Inmaculada Concepción, escritas en Barcelona en
1890