- EN
LA FIESTA DE SANTA VICENTA MARÍA
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En
el mundo de hoy, hay sueños, deseos, anhelos, sed
de lo auténtico, de lo que no pasa, de lo
infinito... Hay sed de Dios. También en este
mundo hay ruidos, imágenes, mil cosas que parecen
llenar la vida de los hombres, pero no los hacen
felices. Hay situaciones, realidades que aplastan
su dignidad y ahogan la llamada de Dios a la
felicidad, a la plenitud del amor...
En
medio de esos momentos de infelicidad, de
oscuridad, Dios ve y escucha los gritos que Él
mismo ha puesto en el corazón del hombre y no nos
deja solos, sino que se decide una vez más a
hacer redención y se vale de aquellos que
escuchan su llamada y no se dejan ahogar por otras
voces que no dan vida.
Dios,
al contemplar el mundo joven, lo amó y abrió los
ojos de Vicenta Mª a la realidad de las chicas
que venían a la capital para servir, y no tenían
quien se ocupase de ellas. Fue como si se
encendiera una luz, una luz que continúa
brillando en sus hijas, las que se lanzaron con
ella a través del espacio y del tiempo para
salvar y santificar a las jóvenes... una luz que
ilumina y da calor a tantas y tantas jóvenes que
siguen necesitando que alguien les tienda una
mano, que alguien les diga que Dios las ama, que
merece la pena vivir.
Hoy,
alrededor de la mesa nos reunimos algunas de
aquellas a las que un día más o menos cercano en
el tiempo, llamaste para seguir los pasos de esta
mujer que marcó estilo, que fue capaz de dar su
vida, de ser luz para las jóvenes.
Bendice
los alimentos que vamos a compartir, y sobre todo
bendice nuestra comunidad, la comunión entre
nosotras, para que con nuestro amor seamos
testigos de tu amor en el mundo.
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- ACCIÓN
DE GRACIAS
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- “¡Cuan
grande sois en todo, Dios mío!. ¡Con cuanta
liberalidad nos habéis enriquecido de tantas
cosas y tan excelentes! Todas pues, quiero que me
sirvan ir a Vos.
- Viendo
el sol y todos los astros os alabaré admirando
vuestra sabiduría, poder y bondad. Viendo las
cosas que hay sobre la tierra, igualmente; al
contemplar personas: si veo buenas partes os
alabaré; si veo pecados imploraré vuestra
misericordia; si me hacen sufrir os lo ofreceré;
que todo me lleve a Vos, y no salga nunca de
Vos.”
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- Queremos
Señor, unir a la acción de gracias de Vicenta Mª,
la nuestra. Gracias porque a través de todo y de
todos nos haces llegar tu mensaje de amor, porque
cada día renuevas en nosotras el deseo de ser
fieles hasta el fin en la alianza de amor que
hemos sellado contigo en la Iglesia. Gracias en
estos momentos de forma muy especial por la
santidad de Vicenta Mª, por poder compartir
juntas el gozo de ser sus hijas, la alegría de
ser hermanas.
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