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¡Hola, soy Ana! Tengo 29 años
y soy de Madrid.¡¿Quieres adentrarte conmigo en esta
maravillosa aventura de descubrir el mundo interno de
esa semilla que crece en lo profundo de la tierra sin
que nadie se dé cuenta y que de pronto, un día rompe y
estalla para abrirse al calor del sol...!?
Pues bien, escúchame, hoy quiero
prestarle mi voz a Jesús y contar la historia de esta
semilla en mi propia vida. Quiero compartirla
contigo, a ti que te gustan las cosas grandes y vivirlas
hasta el extremo... tú que te dejas asombrar por las
maravillas de la naturaleza y descubres en el cariño
verdadero la mayor felicidad para tu vida... Yo era una
joven universitaria de esas que sueñan con el viernes
para celebrar cualquier fiesta, bailar toda la noche con
mis amigos...conocer gente nueva... vivir en mi ambiente
juvenil encuentros para compartir mi vida... la alegría
de ser y sentirme joven y gozar al máximo con mis
amigos.
Estaba en mi salsa... vivía con gran
intensidad todo lo que la vida me iba ofreciendo,
deseaba por encima de todo ser feliz y que mi vida
valiera la pena...
descubría que solo podía ser feliz en la medida
que daba felicidad a los que estaban a
mi lado. Pero era una tarea a cumplir poco a
poco, más adelante. Siempre pensaba, “cuando
termine la carrera seré feliz y me dedicaré a los
otros...Todo para más adelante, para mañana...
Hoy me doy cuenta
que depende de mí el ser una persona especial y
vivir plenamente el hoy...
de verdad, que no vale la pena esperar a
mañana para hacer lo que quieres hoy...
para hacer feliz a alguien, para ser feliz tú misma,
para tender una mano... para hacer sonreír... quizá
ese “mañana” no llegue nunca y se nos escape de las
manos lo que “hoy” podemos hacer, porque
mientras esperamos a hacerlo en ese mañana, ¡se nos
escapan tantas oportunidades de hacer cosas maravillosas
hoy.!
Comencé a oír en mi interior una voz que
repetía: Ana, ¿qué quieres hacer
con tu vida...?
fue descubrir que detrás de cada
“hacer”, hay “Alguien” que no solo
necesita de nuestro “hacer”, sino que te sonríe y
que te quiere... y con insistencia surgían preguntas:
Ana, ¿qué quieres hacer con tu vida...?
¿vale la pena lo que estás haciendo...? y cómo
queriendo rechazar lo que veía me decía: “no, eso no
es para mí... ”. sin embargo sentía
en mi interior una alegría tan grande... notaba
que Dios se hacia presente en mi vida con fuerza y que
no era posible decirle que no. Así que me dije:
“ahora o nunca” ¡lánzate a vivir!. Me lancé y hoy
mi vida está plenamente satisfecha viviendo mi
vocación misionera entre los pobres de Africa.
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