- Basta
asomarse a cualquier casa de las Religiosas de María
Inmaculada, para descubrir el constante ir y venir
de jóvenes inquietas, buscadoras unas y
aparentemente derrotadas, otras...
- Situaciones
muy diversas, pero todas con una aspiración
común: abrirse camino...
- Mas
de un centenar de casas en la congregación
fundada por Santa Vicenta María, marcadas por el
"
triunfo de las chicas" ... casas en las que la
acogida y la alegría se brindan, se regalan... se
ofrecen a quiénes llaman a la puerta, porque las
jóvenes son el objeto del amor de cada Religiosa
de María Inmaculada.
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- Con
un estilo propio, la formación integral
sigue ocupando el centro de nuestra acción
pastoral,
es la llave que les abre al futuro. Las
directrices congregacionales se van plasmando en
pequeños gestos e iniciativas, en la vida
cotidiana; sin mucho ruido,
no son grandes cosas, pero les posibilitan
“cultivar su vida”... experimentar el bien,
descubrir que Dios las ama.
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- Las
Casas de Vicenta María, quieren responder a la
mayor necesidad de las jóvenes y adolescentes,
ofreciendo sus RESIDENCIAS,
como un lugar de acogida para compartir y
estimular el desarrollo integral de las personas que
acuden a ellas. Basados en una IDENTIDAD
cristiana de la
persona, de la vida y de la historia. Suplen el
hogar creando ESPACIOS DE
VIDA en los que se pretende crear un
clima de familia favorecedor de relaciones
interpersonales sencillas, sinceras, entrañables,
de ayuda y respeto... donde la armonía y el
bienestar propio de todo grupo, exige cierta
limitación de la libertad de sus miembros y unos
horarios para los momentos fuertes de la
convivencia, que son reflejados en el REGLAMENTO
propio de cada casa. La colaboración y el bien
común son valores propuestos y vividos en el día
a día, haciendo de la Residencia, HOGAR
Y TALLER
que favorece el crecimiento
humano, el compromiso social y la progresiva
maduración en la fe, que son las metas hacia
donde las jóvenes caminan a la sombra de nuestra
fundadora.
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