-
-
- Tú
hiciste el universo, derrochando en él destellos
de tu belleza y tu grandeza.
- Tú
hiciste al hombre y lo sellaste con la imagen de
Aquél por quién todo fue hecho, tu Hijo Jesús.
-
- Te
bendecimos, Señor, porque al llamar a la vida a
Vicenta María, la sellaste con esta misma imagen.
-
- Te
alabamos Señor, porque la luz de la imagen del
Hijo, grabada en su ser, se extiende hoy, a todos
los rincones del mundo.
-
- Te
bendecimos, Señor, porque quisiste que su vida
reflejara algo muy de tu Hijo;
-
- -
La
humildad y sencillez que la acercaba a los pequeños
del mundo.
- -
La magnanimidad, que la llevaba a ensanchar la
tienda de su corazón para acoger.
- -
La obediencia, que hacia de su vida, una búsqueda
constante de tu querer.
- -
La entrega en el amor que espera, olvida, soporta,
aguanta, cree....
-
- Te
alabamos, Señor, por el don del Carisma que sigue
vivo en la Congregación, “pequeña grey” que
camina por el mundo al amparo del corazón del
Buen Pastor que la conduce.
-
- Te
bendecimos, Señor, por la fidelidad con que
mantiene vivo el Carisma, por la misericordia y
ternura con que borras nuestros pasos equivocados,
y conduces nuestras rutas desviadas.
-
- Te
alabamos, Dios y Señor, por el latir de su vida
en Vicenta María, que sumergida en la eterna
inmensidad de
tu amor, sigue comunicando a su familia
Congregacional, vivencias, deseos anhelos...
-
- Te
bendecimos, Señor, por tu amor y ternura que son
de siempre... y sentimos actuales, hoy y aquí
entre nosotras, al celebrar el don de la vida de
Vicenta María.
-
- Te
alabamos y te bendecimos, Señor, por el profundo
deseo que pones en nosotras de:
-
- -
ser
buena noticia, evangelio vivo para nuestras jóvenes
- -
ser
entrega en sencillez y humildad
- -
ser
amor que sana, acoge, da vida...
- -
ser oración, hogar en el que TU puedas morar y
las jóvenes puedan encontrarte siempre.
-
- AMEN