-
-
- Siento
dentro de mí, deseos de entregarme totalmente a Ti,
mi Señor,
- Queriendo
estar atada de pies y manos para hacer solo lo que Tú
quieras,
- Entiendo
que esperas de mi, que haga vida tus palabras:
- “El
que quiera venir en pos de Mí, niéguese a sí
mismo,
- tome
su cruz y SÍGAME” (Mt.16,24)
-
- Debo
seguirte Jesús, que incansablemente trabajas por
traer a todos al conocimiento de la verdad.
- He
de imitarte en tu continua oración,
- En
el modo de usar todas las cosas de la vida,
- En
estar dispuesta a sufrir desagradecimientos,
incomprensiones...
-
- En
mi forma de vida, puedo seguirte Jesús y
sacrificarme por Ti;
- Por
tanto solo me queda realizarlo.
- Humildad,
disponibilidad, mortificación, coherencia quieres
de mí.
-
- Desprendimiento
de todo lo que me rodea,
- Igualdad
de ánimo para recibir trabajos y prosperidad.
- Quiero
seguirte, es preciso tomar la cruz.
-
- Deseo
seguirte con decisión, Tú me das el valor, Tu
mismo
- Te
introduces en mí para servirme de alimento como al
profeta (1 Re.19,4-8)
- Pues,
en la Eucaristía hallo mi fortaleza para todas las
dificultades que me esperan:
- ¿Tú
conmigo y temeré?
-
- Me
ofrezco a Ti, Señor, de todo corazón, para seguir
tu llamada.
- A
María, la Virgen, Madre día, le pido la
gracia de no perderte nunca, Jesús.
- Aquí
tienes mi corazón, y gracias Señor mío, porque me
has escogido
- Y
puedo seguirte con tu gracia.
-
- Te
prometo volver siempre de nuevo a Ti con fidelidad
- Y
no traicionarte nunca más, que el hijo pródigo no
se fue de la casa de
- Su
padre más que una vez.
-
- Estoy
decidida a seguirte muy de cerca, pues, tantas veces
me llamas.
- Te
confirmo mi respuesta correspondiendo a tu amor.
- En
la dificultad te probaré que es cierto que quiero
seguirte de cerca.
- Tu
eres mi único consuelo, así he de vivir siempre
unidad a tu voluntad.
- Te
pertenezco, no soy mía.
|