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Apoyado
en escritos de Santa Vicenta María
Vicenta
María, tenía el deseo constante, la preocupación
de mejorar, moralizar y evangelizar la clase del
“Servicio Doméstico”, en sus escritos,
podemos encontrar, diez afirmaciones que
constituyen el decálogo de la empleada de hogar.
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Han de amar el trabajo como instrumento que ha de dar la felicidad y paz a
sus almas.
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Han de ser sufridas y pacientes.
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Serán excelentes sirvientas en fidelidad,
honradez y disposición para el desempeño de sus
labores, y así extenderán el bien y la mayor
Gloria de Dios.
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Han de ser piadosas y de buenas costumbres
y tener disposición para aprender aquello que se
les quiere enseñar.
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Deben amar el trabajo como su único
patrimonio, abrazarlo como mandamiento divino y
desempeñarlo conociendo y sabiendo las
obligaciones de una buena sirvienta.
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Las jóvenes pertenecientes al Colegio, han
de distinguirse de las demás sirvientas por su
modestia, aseo, compostura y buenos modales, y han
de hacerse apreciar por su fidelidad y honradez.
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Como no han de contar con sus propias
fuerzas para el fiel cumplimiento de sus deberes,
deben acudir con frecuencia al Señor y a su Santísima
Madre, con oraciones y buenas obras para obtener
luz que les guíe por el camino seguro.
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No se acostarán sin examinar, aunque sea
brevemente, las obras del día que pasó para no
volver, pidiendo a Nuestro Señor perdón por las
faltas que hubieran cometido.
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Sean afables y caritativas con todos, jamás
serviles ni aduladoras. Amen a sus amos... y
estimen también a los demás dependientes de la
casa, considerando que la caridad es el mejor vínculo
de la unión.
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Han de tener gran cuidado en lo que
hablen...que por la lengua se cometen muchos y muy
graves pecados...
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