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Dª. María Eulalia, la
tía tan querida de Vicenta María, era una señora de
la alta sociedad de Madrid. Estaba casada con D.
Manuel de Riega, caballero de la Real Orden de Carlos
III y secretario Honorario de S.M. con ejercicio de
Decretos. Tenía un corazón grande y sensible a las
necesidades de los demás, generoso y comprometido en
la búsqueda de soluciones. Reflejo, de una
fuerte conciencia social. La entiende muy bien y apoya
sus iniciativas su hermano D. Manuel María Vicuña,
que vivía dedicado a ayudar a los pobres. Pertenecía
al grupo de fundadores de la Congregación de la
Doctrina Cristiana, establecida en Madrid en 1842. Era
una asociación de laicos comprometidos que
canalizaban su inquietud apostólica en visitar y
enseñar el catecismo a los niños ingresados, primero
en el Hospital General y posteriormente en el Hospital
de San Juan de Dios. Es en este último donde
sintieron la inquietud de atender también la sala de
los adultos. Así Dª. Mª. Eulalia entra en relación
con las necesidades de la juventud femenina que va
ganando terreno en su corazón. Surgen en ella unos interrogantes:
¿Cómo podremos salir al encuentro de estas chicas
que tanto nos necesitan? ¿Dónde podríamos buscar
alojamiento para ofrecerles? ¿Cuándo... con qué
ayuda?.
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