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LA VIDA: UN DON

Regalo de Dios para sus padres: D. José María López Jiménez y Dª. Nicolasa Vicuña...Era primavera. En este tiempo, en esta primavera de 1847, el 22 de marzo en Cascante, Navarra irrumpe a la vida Vicenta María en medio de una familia cristiana. Vicenta María recibe el don de la vida y ella misma es don... 

HUELLAS DE UNA INFANCIA

Vivían en Cascante D. Joaquín García, sacerdote, tío de Dª. Nicolasa a quién la familia llamaba "el señor tío D. Joaquín " y Dª. Dominica Vicuña, hermana de la madre de Vicenta María que cuidaba del tío, ambos fueron padrinos de bautismo de la niña que se le administró a las 16 horas de su nacimiento, el día 23 de marzo. Ellos asumieron su compromiso de padrinos e influyeron fuertemente en el proceso de su fe. 

Con la tía Dominica solía hacer la visita al Santísimo y aún, de muy corta edad, acompañaba al "señor tío" a la iglesia. Mientras él rezaba el breviario, la niña andaba de un lado para otro centrando muy pronto la atención en la imagen del Cristo atado a la columna, a la que tuvo gran devoción durante toda su vida. 

Sus padres, también les dice que el "señor tío" habla con Dios. Alaba a Dios, repite salmos con los que le da gracias, lo bendice y lo aclama. Dios... siempre Dios como telón de fondo en su vida... ella casi no lo entiende. Pero su vida va abriéndose como una flor a la luz... un día sabrá que es Dios.

EL PRIMER MAESTRO

Era inteligente, intuitiva, observadora, reflexiva, tenaz e inquieta... y D. José María que conoció enseguida el potencial de la pequeña, quiso llevar a delante, por sí mismo la formación de su hija.

La sentaba en una sillita sobre la mesa del bufete y buscaba las más diversas formas de centrar la atención de la niña en el transcurso de las lecciones.

El binomio padre-maestro creó en Vicenta María una receptividad gozosa y espontánea y la ayudó a descubrir el valor de la formación personalizada que tanto utilizaría después en su tarea pastoral.

ABRIENDO SENDAS

Dª. María Eulalia, la tía tan querida de Vicenta María, era una señora de la alta sociedad de Madrid. Estaba casada con D. Manuel de Riega, caballero de la Real Orden de Carlos III y secretario Honorario de S.M. con ejercicio de Decretos. Tenía un corazón grande y sensible a las necesidades de los demás, generoso y comprometido en la búsqueda de soluciones. Reflejo, de una fuerte conciencia social. La entiende muy bien y apoya sus iniciativas su hermano D. Manuel María Vicuña, que vivía dedicado a ayudar a los pobres.

Pertenecía al grupo de fundadores de la Congregación de la Doctrina Cristiana, establecida en Madrid en 1842. Era una asociación de laicos comprometidos que canalizaban su inquietud apostólica en visitar y enseñar el catecismo a los niños ingresados, primero en el Hospital General y posteriormente en el Hospital de San Juan de Dios. Es en este último donde sintieron la inquietud de atender también la sala de los adultos. 

Así Dª. Mª. Eulalia entra en relación con las necesidades de la juventud femenina que va ganando terreno en su corazón. Surgen en ella unos interrogantes: ¿Cómo podremos salir al encuentro de estas chicas que tanto nos necesitan? ¿Dónde podríamos buscar alojamiento para ofrecerles? ¿Cuándo... con qué ayuda?.

¡SE ALQUILA ESTE PISO!

Es el día 8 de diciembre de 1853 Dª. Mª. Eulalia yendo por la calle de Lucientes descubre un cartel que dice: "Se alquila este piso". 

Surge la luz en ella en un instante y se abre paso en su mente una idea clara, que, sin duda viene de Dios "aquí darás comienzo a tu empresa". Agiliza los trámites para formalizar el alquiler del piso, firma inmediatamente el contrato e instala tres camas, que pronto son ocupadas por tres chicas salidas del hospital, y contrata a una señora para que cuide de las mismas. 

La sencillez y escasas dimensiones con que comienza la obra dieron lugar al nombre de "La Casita", que será un lugar de encuentro para las jóvenes; donde se las acoge y orienta, procurando colocarlas en casas buenas de señores conocidos.

PRIMER ENCUENTRO

Vicenta María tiene solo 7 años, es la primera vez que deja Navarra y va camino de Madrid. No puede aún intuir que en Madrid la esperará el Señor un día y que  Madrid-Cascante, serán, andando el tiempo dos extremos de un camino sembrado de amor, proyectos, pruebas. Piezas fundamentales de su vida.

 Pero todo esto será obra de la historia. El viaje concluye con el encuentro alegre de ambas familias. Desde ahora la relación tía y sobrina estará marcada por: cariño sincero, comprensión mutua, respeto y confianza.

PARA ESTUDIAR, MADRID

Preparan su futuro como un concierto a cuatro manos... En las cartas que se cruzan de Madrid a Cascante, se habla fundamentalmente de los estudios que Vicenta María seguirá.  Padres y tíos quieren para ella una capacitación adecuada a su condición social y que la disponga para un porvenir brillante. El 24 de noviembre de 1857 sale Vicenta María de Cascante. 

La llegada de la niña llena de alegría a los tíos. Han soñado tantas veces con este momento. Han proyectado en ella muchas ilusiones. Comienzan a buscar colegio para la niña. Se piensa en la Visitación... en las Carmelitas, pero ninguno llena del todo. Al fin con el acuerdo de todos, se opta por buscar profesores, de francés y piano, para que den clase a Vicenta María en casa de sus tíos. 

Dª. Mª. Eulalia se encargará de completar la formación de su sobrina mediante un horario donde todos los minutos del día quedan ocupados. Con él pretende forjar la voluntad de la pequeña y acostumbrarla a un cumplimiento del deber serio y comprometido.

NUEVO AMANECER

Crece Vicenta María, se va adentrando en la aventura de la vida. De los 13 a los 15 años vive intensamente ese despertar, ese descubrir nuevos horizontes. Una fuerza juvenil corre por sus venas...

Su campo relacional aumenta considerablemente al entrar en contacto con las compañeras de colegio, por la decisión de llevarla al Colegio de San Luis de los Franceses.

 En este renacer de primavera se encuentra frente a sí misma y quiere buscar a los demás, despierta de un sueño, entra en sintonía con un nuevo estilo de comportamiento, con un nuevo tipo de lecturas, más románticas, más en consonancia con la ola pujante que la dinamiza. Considera la vida bonita, muy bonita...Le gustaba arreglarse y lucir nuevos vestidos... Se aficionó al francés...

Va pasando el tiempo y son ya tres años los que Vicenta María está con los tíos en Madrid a donde llegó hecha una niña. Ahora convertida en mujer, siente necesidad de ver a sus padres y vivir con ellos algún tiempo.

ARCO IRIS

En el interior de Vicenta María, brilla un haz de luces, un arco iris que colorea su personalidad. Tiene aficiones y destrezas que revelan un genio de artista. Los pinceles, la pluma, la música, el arte dramático le son familiares. Además era muy sociable y tenía una gran capacidad de relaciones. 

En Cascante buscaba a otras niñas para compartir las experiencias, los conocimientos... y en Madrid, además de las amistades que hizo en el colegio francés, las niñas de Lartiga y otras, fueron amigas suyas, en el más profundo sentido de la amistad, porque su corazón, su talante era muy apto para la amistad profunda.

AMISTAD: que supera la incomunicación.
AMISTAD: que estrena sentimientos gozosos en cada amanecer.
AMISTAD: que se abre cada día, en cada momento al Señor que la ha hecho posible.
AMISTAD: en fin, que dura siempre, porque no nace ni se alimenta de valores relativos.
EN LIBERTAD

Un nuevo viento de paz entra en la vida de Vicenta María a partir de los 15 años. Nos encontramos en 1862, va configurándose el perfil de una joven cargada de valores, de humanidad, de comprensión, sencillez... De sensibilidad para el bien y el compromiso con los otros.

A partir de ahora aparece en su vida un objetivo claro de comprometerse seriamente como cristiana.  La búsqueda continua de todo lo que era más del agrado de Dios. El empeño por encontrar la vocación a la que Dios la llama y sobre todo, su sensibilidad y delicadeza que son muy grandes, son el telón de fondo de un tiempo de bonanza espiritual y trabajo interior bien hecho, consiguiendo el maravilloso efecto de una joven: 

LIBRE, con grandes ideales.
SENSIBLE ante el AMOR Y LA BELLEZA QUE HA DESCUBIERTO INFINITOS.
DISPONIBLE para acoger y cumplir la VOZ DE DIOS, donde se le indique.

Desde los 15 a los 20 años continuó acompañando a su tía y colaborando con ella en sus visitas al hospital y sobre todo con las chicas. De ahora en adelante, por acuerdo de padres y tíos, Vicenta María estará en Madrid de octubre a junio y pasará en Cascante las vacaciones. Es en este tiempo estival cuando organizó una escuela dominical para las jóvenes necesitadas a todos los niveles. 

Es incansable en la siembra... en la búsqueda de pistas que puedan ayuda a las jóvenes.

NO HABRÁ BODA

Ahora a los 19 años, cuando se da por concluida su formación y cuando su figura es digna de atraer la atención del rey Francisco de Asís, en su visita a Cascante, sus padres creen que ha llegado el momento de recoger la siembra que con tanto sacrificio han regado. Y dados a soñar, sueñan a Vicenta María, esposa de un gran hombre, noble, como corresponde al caso. Señora de la casa y madre de unos cuantos pequeños. Se conservan cartas de D. José María en los que literalmente expresa a su hija el deseo de verse rodeado de nietos. 

Ella guardaba un completo silencio sobre su porvenir y estado, andaba muy atareada con las obras de caridad de su tía Eulalia y no parecía preocuparse demasiado por lo que habría de suceder en pocos años.

Tenían ya los padres conocimiento de varios caballeros que deseaban unirse en matrimonio a Vicenta María... había, por tanto que hablar con Vicentita... D. José María prefirió confiar esta misión a una prima suya Dª. Mª. Fernanda que conocía bien a la sobrina... No fue necesario esperar, Vicenta María tenía ya tomada la decisión. Con cariño y sencillez dijo: "tía, ni con un Rey ni con un Santo".

EL ECO DE SU VOZ

Vicenta María se ha adentrado en la profundidad de la vida espiritual atraída por la fuerza de Dios y en ese proceso creciente de fidelidad que se apoya en el AMOR, la DISPONIBILIDAD, y la FUERZA DE LA PALABRA DEL SEÑOR. 

Vicenta María es feliz, se deja conducir... se abandona. Aún quedan muchos detalles por matizar, no sabe cuándo ni cómo se ha de realizar su entrega, solo tiene claro que SU NOMBRE HA SIDO PRONUNCIADO POR EL SEÑOR y que el SÍGUEME para ella, no es solo una invitación, sino una fuerza que la atrae de forma irresistible.

OBJETIVO: LA JOVEN

La constatación de las dificultades por la que atraviesa La Casita, va influyendo en la profunda reflexión de Vicenta María sobre la necesidad de un nuevo Instituto que se dedique a esta obra. En marzo de 1868 hace Ejercicios Espirituales, retirándose para ello al Monasterio de la Visitación. En estos Ejercicios pretende confirmar su elección y discernir serenamente para acertar con la voluntad de Dios en la concreción de la puesta en marcha del Instituto que va a nacer.

Como era muy precisa en anotar los sentimientos que se daban en su interior en este tiempo, existen datos, apuntes, que reflejan la conclusión del discernimiento que confirmó las resoluciones tomadas.

Estas conclusiones aparecen en sus apuntes en dos columnas:

 FUNDACIÓN

VENTAJAS

INCONVENIENTES

Gloria a Dios más palpable.
Más pobreza.
Más mortificación de mis naturales inclinaciones.
Mucho peligro de sufrir desprecios.
¡Cuántos lo vituperarán!
Continuo esfuerzo.
Continuo sacrificio.
Necesidad de la época.

Ninguno

La respuesta de Vicenta María, no deja lugar a dudas: "¡LAS CHICAS HAN TRIUNFADO!"

DE LLENO A LA OBRA   

De nuevo es primavera. Desde que terminaron los Ejercicios  el panorama que Vicenta María contempla es una primavera juvenil, un campo extenso de necesidades de todo tipo y unas posibilidades grandes de sementera.

 Pero todo esto estará perdido si no se encuentra quién esté dispuesto a adentrarse en la aventura de poner la vida al servicio del Reino. Al servicio de esta tarea concreta de acompañar, acoger, orientar, compartir con las jóvenes para proyectar la luz del evangelio, la cultura y el amor sobre la realidad de cada una. 

¿POR QUÉ?

Varias veces durante su infancia, Vicenta María ha preguntado a su padre el por qué de las cosas que no entiende... Ahora es ella quién tiene que explicar el por qué de la decisión que acaba de tomar. Para hacerle saber sus proyectos escribe la siguiente carta.

Madrid, 28 de mayo de 1868

Muy querido papá: puede Vd. conocer cuánto nos hemos alegrado de que la mejoría siga, según nos decía Vd. en su anterior y es de esperar se extingan por completo esos padecimientos cuando un medicamento tan sencillo ha producido tan buenos efectos.

En vista de lo que me dice Vd. respecto a mi viaje, me hallo en el caso de manifestarle que mi estancia en esta ya no tiene por objeto acompañar a mis tíos, sino seguir mi vocación. Muchas veces le he oído ha Vd. que no quería verme sin ningún estado, y que uno de los deberes de los padres era colocar a sus hijos competentemente, y en esto, se entiende que a cada uno se le ha de dar aquél a que Dios le llama. Supuesto, pues, el deseo que Vd. tiene de verme con estado, junto con esto debe venir el renunciar a mi compañía, pues difícilmente permanecen los hijos al lado de sus padres después de colocados.

Demasiado convencido debe estar Vd. de que yo no quiero el matrimonio, pues hasta ahora Dios se ha dignado inclinarme a otra clase de vida, libre de los impedimentos del siglo y cuyo régimen sólo atienda a mi propia perfección y la salvación de mis prójimos. Al oír esto, podría Vd. pensar que iba a proponer alguna pretensión de entrar en alguna Orden o Instituto que tal vez me obligara a ligarme con votos irrevocables y que desde luego perdía la esperanza de tenerme a su lado y aún de verme con facilidad, pero parece que Dios quiere otra cosa mucho más suave. Si Vd. quisiera recordar, ya le tengo dicho que mi inclinación decidida era cooperar con mis débiles fuerzas a que esta obra de las sirvientas fuera adelante, y dicho sea de paso que es elección espontánea y que de sólo Dios me ha venido tal afición.

Hace ya años que, con la aprobación de personas muy competentes, vengo pensando en formar parte de una Congregación de Sras. que, viviendo en comunidad, bajo una Regla Religiosa, se ocupe de esta obra, instruyendo a las muchachas durante su permanencia dentro del Establecimiento y haciéndolas los demás oficios de visitarlas etc. que hasta ahora se ha hecho por las sras. particulares. A cualquiera asustaría tal proyecto, y no es para menos, si se contara con los medios humanos, pero esta clase de cosas, Dios únicamente puede hacerlas, valiéndose de instrumentos acaso los más inútiles, para de este modo ostentar su poder. Así yo veo como va trayendo las cosas, pues sin saber cómo, he venido a vivir bajo el mismo techo de mis pobres chicas, que era todo mi anhelo. Desde que vine en diciembre, me tiene Vd. dedicada a ellas, según las circunstancias lo permiten, y esta ocupación es mi único centro. Dije a Vd. que de lo que trato es cosa más suave que cualquiera otra a que pudiera aspirar, porque en primer lugar no me obligo con votos solemnes, y además pueden Vdes. venir a pasar cerca de mí las temporadas que gusten y yo también podré ir a ésa alguna temporadita. Ya ve Vd. qué monja tan flexible; pero eso podrá ser cuando otras personas queden encargadas del régimen de la casa, más no ahora que las circunstancias hacen que en muchas cosas, por no decir las más esenciales, dependen de mí. 

Así, pues papá no creo que Vd. quiera oponerse a los designios de la providencia y ser causa de que cese el bien que se está haciendo, el cual se estorbaría en gran manera, quitándome de aquí. Ya sé yo que le ha de costar a Vd. trabajo lo que pido, o por mejor decir, lo que Dios exige, pero para eso es la superioridad que debemos tener sobre nosotros mismos, para no obrar según nuestro gusto, sino sujetando siempre el apetito a la razón y la razón a Dios. 

Papá tenga Vd. generosidad, conózcase en esta ocasión la magnanimidad de su corazón, mire Vd. las cosas bajo su verdadero punto de vista, sepa Vd. agradecer a Dios la gracia tan especial que le hace queriendo servirse de esta pobre hija para cosa de su servicio. Si el mismo Señor le hablara a Vd. y le dijera: "cédeme esa hija que Yo te he dado, porque me quiero servir de ella" ¿tendría Vd. valor para negárselo? ¿no lo tendría Vd. en grande honra el que se designara poner en mí los ojos?. Pues esto ha sucedido sino que entendemos las cosas al revés.

Muchas cosas le diría pero me contentaré con manifestarle que me es muy sensible ocasionar a Vd. el más pequeño disgusto, pero no está en mi mano el dejar de hablar todo lo que he escrito. En la mano de Vd. sí que está todo convertido en bien.

Ahora me ocurre que, si le sirve a Vd. de disgusto contestar a cuanto le digo, con tal de que me deje quieta, tomaré la callada por respuesta. y así iremos viendo lo que Dios quiere. Reciba un abrazo de su amante hija.

                                       Vicenta María López y Vicuña

Está convencida de que esta es la VOLUNTAD DE DIOS y no considera que ninguna dificultad pueda tener fuerza suficiente para hacerla desistir.

 ¡NACIÓ!

Nace el Instituto en la pequeñez que es el signo de las cosas de Dios... Vicenta María modeló el hábito sobrio y elegante y se concretó quiénes serían las que iban a entrar y formar parte del Instituto cuyo nacimiento se iba acercando. Fueron tres las primeras hijas de María Inmaculada: Dª. Pilar de los Ríos, María Patrocinio de Pazos y Vicenta María.

La fiesta elegida para comenzar a vestir el hábito y por tanto para inaugurar oficialmente el Instituto fue el 11 de junio de 1876, día de la Santísima Trinidad.

Preside la Inmaculada, la Virgen, la Madre de Vicenta María que desde ahora será Madre del Instituto, centro del cariño de religiosas y jóvenes que en el pasar de los tiempos formarán parte de la familia de Vicenta María. Presidió el acto el Sr. Obispo D. Ciriaco María Sancha y Hervás, auxiliar de Toledo con residencia en Madrid . ¡El Instituto soñado ya es una realidad!.

PASO A PASO

Y como la obra era de Dios fue creciendo, ensanchando sus horizontes... Vicenta María recibe cartas de jóvenes que desean unirse a la empresa que comienza a dar sus primeros pasos. El 16 de julio fue la fecha que el Sr. Obispo señaló para inaugurar el noviciado. Desde el comienzo los acontecimientos más señalados del Instituto brotan en torno a María, en su corazón de Madre tiene puesta la obra y va poniendo el deseo de las jóvenes que se entusiasman por seguir a Jesús desde su misma andadura. 

Ritmo, acompasado ritmo de crecimiento se iba dando en el nuevo estilo de vida religiosa. Se fijan plazos muy cortos para pasar de una etapa a la siguiente, urgía mantener la evolución progresiva, hacer el primer recorrido de las etapas formativas. Por eso el 15 de agosto, nuevamente al lado de Maria se celebra el paso al noviciado de las seis postulantes que habían comenzado a hacer su camino justamente hacía un mes.

El Instituto sigue caminando. Se recibían continuamente cartas de apoyo felicitando a Vicenta María por el logro de la obra.

AMOR Y NOVEDAD

Muy nueva era la estructura de vida que Vicenta María proponía a sus hijas. La cohesión, la vida de familia, la unión, LA COMUNIDAD vivida con amor entrañable fue un valor en el que insistía en todo momento "A este fin consideren que han venido al Instituto a morar unánimes y conformes y a no tener sino un corazón y un alma en Dios".

El Espíritu de Vicenta María va proyectándose en el Instituto como rocío que cae sobre la tierra humedeciéndolo, en los rasgos del amor concretados en:

LA VOLUNTAD DE DIOS, "Todas mis acciones no han de tener otro fin que cumplir su voluntad"
LA CARIDAD; "Nada me agrada tanto como poder contemplaros abrasadas en el fuego de la caridad"
MARIA, "Rogar a la Santísima Virgen acoja nuestra Congregación bajo su manto"
ENTREGA A LAS JÓVENES, "Procurar el provecho de las muchachas sin perdonar trabajo alguno"
OBEDIENCIA, "Enséñame a obedecer, Dios mío"

AMOR Y CRUZ  

El dibujo de la cruz en la vida de Vicenta Maria es casi continuo... ella ha dicho varias veces que la esposa de Cristo Crucificado ha de gloriarse en seguir sus huellas y se abraza con la cruz tan pronto como intuye los signos de su presencia.

Al gozo grande de la serenidad espiritual de sus hijas y la consolidación del Instituto se han unido huellas de dolor:

  • La muerte de Dª. Mª. Eulalia y la de su madre Dª. Nicolasa.

  • La llegada de cartas pidiendo fundaciones y escasez de personal para dar respuesta. 

  • Aparición de los primeros síntomas de alarma de una grave enfermedad.

  • La pérdida del capital.

Dios la sacaría de todo. Su inquietud apostólica era mayor, mucho mayor que las dificultades, y en definitiva: su confianza en Dios y su amor a la juventud le allanaban los caminos.

Para Vicenta María las dificultades no son nunca freno al amor... a la entrega, al servicio. Cuando todo lo humano falla la certeza y seguridad en Dios que la sacará adelante crece y se refuerza.

 MAS ALLÁ...

El amor de Vicenta María es grande, no tiene límites, el norte de su vida siempre es la voluntad de Dios. Ha dado ya forma al Instituto. Y suavemente, sin ruido, sencillamente, van aumentando las jóvenes que, atraídas por la Obra Social y por la espiritualidad de la nueva Congregación, quieren entrar a formar parte de ella.

El camino se vislumbra cargado de promesas... las JÓVENES que son el OBJETIVO de su misión, son también la garantía de la proyección de futuro. siempre habrá jóvenes en el mundo... y siempre encontrarán una mano abierta para salir a su encuentro.

Antes de 1890 se abren cinco casas en distintas ciudades de la geografía española: Zaragoza, Jerez, Barcelona, Burgos, y Madrid que por ser la primera se llama Casa Madre y que desde el 1 de septiembre de 1886 se traslada a la calle de Fuencarral.

La Iglesia... ha visto su tarea apostólica, ha sentido brotar la fuerza y el impulso de una nueva obra surgida en su seno... Y, como madre llena de ternura acaricia la obra que ha nacido y va creciendo al viento del espíritu bajo la protección de María. Por eso quiere decir una palabra y sale a su encuentro con el DECRETO LAUDATORIO el 18 de abril de 1888 en el que el Santo Padre León XIII, "miradas todas las cosas... atendiendo... al blanco y fin del Instituto, se dignó alabarlo y recomendarlo..." Es un acontecimiento grande. Llega cuando la vida de Vicenta María está en la recta final. Brota en ella un sentimiento de gozo porque el Decreto Laudatorio es como la enhorabuena, la frase cariñosa, el beso de saludo, la bendición de la Madre Iglesia que alienta a seguir por el camino emprendido la Congregación.

LLEGA EL FINAL

Sigue avanzando el tiempo sin detener su carrera... Corre ya el año 1890. La Madre se prepara para hacer la Profesión Perpetua que pronunciará el 31 de julio de este año.

Su vida pujante y su corazón se van apagando. Hizo presa en ella la enfermedad y no han podido detenerla. Agotadas las fuerzas físicas, debilitada la naturaleza por la fiebre que no cesa, se intuye que el final está llegando y se hace fácil comprender que la nube oscura de la separación va a sombrear la vida de ahora en adelante.

La Madre se apaga por días, las hermanas ven que la falta de fuerzas será un impedimento para poder ir a la Capilla, por eso, buscando la forma de hacer posible el encuentro de Vicenta María con el Señor en la Eucaristía, instalan un oratorio en la habitación contigua a la suya.

Sufren las hermanas y rezan pidiendo la curación de la Madre. Y las chicas con interés siguen las noticias que les van dando... todas se esfuerzan por alejar la idea, el sentimiento de sus corazones, pero el mal sigue su curso, Vicenta María se acaba... A ELLA TAMBIÉN LE DUELE MARCHAR... dejarlas solas, pero Dios que las ha llamado, las sostendrá, confía mucho... y ama mucho...

SE MARCHO...

Hace frío... estamos en el 26 de diciembre del año 1890. Nadie se atreve a pronunciarlo, pero la Madre se va por momentos. Ha llegado su existencia al límite y ella lo sabe... Su vida ha sido cogida por el amor y ahora, cuando sabe que la muerte va a cogerla también, está feliz, espera ilusionada que se rompa el velo para poder adentrarse en la eternidad. Los ojos de todas sus hijas están pendientes de aquél cuarto de la calle Fuencarral en que la Madre se está acabando. Todas querrían estar a su lado...

Nadie expresa nada pero Vicenta María lee en sus ojos y en sus rostros la expresión de tristeza, la tensión por mantener la serenidad justo cuando el adiós va a quedar flotando en el aire y teme ¿por qué? por sus chicas. Piensa que los días de navidad van a verse empañados por la pena y eso no puede ser. Se sobrepone a la fatiga y les dice: "Quiero recomendarles que por mi muerte no se suprima ninguna fiestecilla de las chicas, y esto aunque estuviera de cuerpo presente".

¡El tiempo! ¡ quién pudiera detener el tiempo! sigue acompasado el tic tac del reloj. Va adentrándose la mañana. en el gesto de la madre se entrevé ya la paz que está llegando... Es la hora en que el Instituto confirma su fe. A la 1,45 inclina suavemente la cabeza y se entrega al sueño eterno. Tenía solo 43 años.

SE MARCHÓ... se adentró en los mares de la eternidad y desde allí bendice y acompaña a su Obra y a sus chicas. (Cfr. C. Notario rmi "Huellas de Amor")

BEATIFICACIÓN

En la Basílica Vaticana, el mayor templo de la cristiandad, 19 de Febrero de 1950, siendo Papa su Santidad Pio XII y General de la Congregación la M. Mª de la Redención Navas, tiene lugar la  Beatificación de Vicenta María. La Iglesia no omite detalles para ensalzar  la santidad. En el centro del altar, el Obispo que va a celebrar la misa entona el Te Deum. Las notas de acción de gracias llenan los ámbitos de la Basílica entre las aclamaciones de la multitud que mira entusiasmada a la Gloria de Bernini, cuyo velo ha caído dejando ver el cuadro de la nueva Beata Vicenta María López y Vicuña. las campanas repican a fiesta, se encienden un gran número de lámparas y todo es admiración y alabanza a las virtudes de la que pasó su vida  haciendo el bien.

En la solemne ceremonia de su Beatificación los peregrinos en número de 50.000 vibraban a los acordes majestuosos del himno: 

"Salve, Beata Madre, Gloriosa
Modelo heroico de virtud cristiana, 
verbo que enseña, bálsamo que sana, 
astro esplendente, delicada rosa":

Son títulos de gloria que van resumiendo los matices de su vida.

Un triduo de acción de gracias se celebra en toda la Congregación y en Cascante, su tierra natal engalanada e iluminada, resuena el canto de los auroros...

"Ya amanece el solemne día
llenando de gloria a nuestra ciudad,
este día Virgen del Romero,
es para Cascante un día sin par;
pues Vicenta López de Vicuña
sube a los altares con solemnidad,
la primera mujer de Navarra
beatificada por Su Santidad.
 
Celebremos este día grande,
es día de triunfo para nuestra ciudad,
este día nuestro Santo Padre
a toda Navarra nos quiere obsequiar,
pues nos quiere dar 
a Vicenta López de Vicuña
puesta en los altares con solemnidad.

 CANONIZACIÓN

  Pablo VI el 25 de mayo de 1975  eleva a Vicenta María  López y Vicuña, al honor de los altares proclamándola Santa. El Papa en su homilía  de Canonización entre otras cosas dijo:

 "Santa Vicenta María ha sentido, imperiosa, el reclamo de la caridad hecha servicio, algo que la está invitando a prodigar su atención hacia la mujer, sobre todo la joven necesitada de cuidados religiosos, de asistencia social, de la auténtica sublimación cristiana, en una palabra, de promoción en el sentido más completo y elevado del término. Una tarea, que,  con las modalidades que van presentando los tiempos, constituye una exigencia importante del mundo actual...

El Carisma de la Fundadora tiene así en nuestra época una vivencia singular. Este mismo os exige a vosotras, religiosas de María Inmaculada, un empeño y un compromiso: un empeño de constante y auténtica renovación, fijando la mirada en vuestra Santa Madre, para imitar su ejemplo de perfección evangélica, centrada en la caridad y alimentada con la adoración eucarística y la devoción a la Santísima Virgen, características sobresalientes de la espiritualidad de Vicenta María; así como su fidelidad y amor a la Iglesia; en una palabra, para seguir sus pasos en la vida espiritual y en la vida apostólica.

Un compromiso: el de la caridad social que constituye también la herencia principal de vuestra Fundadora. En casi cien años de vida, qué bien ha sabido emplear vuestra Congregación esta herencia en favor de la promoción de las jóvenes, con gozosa complacencia vosotras, queridas religiosas de María Inmaculada, aquí presentes y a todas las que, no habiendo podido venir, tienen en estos momentos su mirada puesta en esta asamblea eclesial.¡Ánimo! ¡siempre adelante!

 

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