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| LA VIDA:
UN DON |
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Regalo de Dios para sus padres: D. José
María López Jiménez y Dª. Nicolasa Vicuña...Era
primavera. En este tiempo, en esta primavera de 1847,
el 22 de marzo en Cascante, Navarra irrumpe a la vida
Vicenta María en medio de una familia cristiana.
Vicenta María recibe el don de la vida y ella misma
es don... |
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| HUELLAS
DE UNA INFANCIA |
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Vivían en
Cascante D. Joaquín García, sacerdote,
tío de Dª. Nicolasa a quién la familia llamaba
"el señor tío D. Joaquín " y Dª.
Dominica Vicuña, hermana de la madre de Vicenta
María que cuidaba del tío, ambos fueron padrinos de
bautismo de la niña que se le administró a las 16
horas de su nacimiento, el día 23 de marzo. Ellos
asumieron su compromiso de padrinos e influyeron
fuertemente en el proceso de su fe.
Con la tía
Dominica solía hacer la visita al Santísimo y aún,
de muy corta edad, acompañaba al "señor
tío" a la iglesia. Mientras él rezaba el
breviario, la niña andaba de un lado para otro
centrando muy pronto la atención en la imagen del Cristo atado a la columna, a la que tuvo gran
devoción durante toda su vida.
Sus padres, también
les dice que el "señor tío" habla con
Dios. Alaba a Dios, repite salmos con los que le da
gracias, lo bendice y lo aclama. Dios... siempre Dios
como telón de fondo en su vida... ella casi no lo
entiende. Pero su vida va abriéndose como una flor a
la luz... un día sabrá que es Dios. |
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| EL PRIMER
MAESTRO |
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Era
inteligente, intuitiva, observadora, reflexiva, tenaz
e inquieta... y D. José María que conoció enseguida
el potencial de la pequeña, quiso llevar a delante,
por sí mismo la formación de su hija. La
sentaba en una sillita sobre la mesa del bufete y
buscaba las más diversas formas de centrar la
atención de la niña en el transcurso de las
lecciones. El binomio
padre-maestro creó en Vicenta María una receptividad
gozosa y espontánea y la ayudó a descubrir el valor
de la formación personalizada que tanto utilizaría
después en su tarea pastoral. |
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| ABRIENDO
SENDAS |
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Dª. María Eulalia, la
tía tan querida de Vicenta María, era una señora de
la alta sociedad de Madrid. Estaba casada con D.
Manuel de Riega, caballero de la Real Orden de Carlos
III y secretario Honorario de S.M. con ejercicio de
Decretos. Tenía un corazón grande y sensible a las
necesidades de los demás, generoso y comprometido en
la búsqueda de soluciones. Reflejo, de una
fuerte conciencia social. La entiende muy bien y apoya
sus iniciativas su hermano D. Manuel María Vicuña,
que vivía dedicado a ayudar a los pobres. Pertenecía
al grupo de fundadores de la Congregación de la
Doctrina Cristiana, establecida en Madrid en 1842. Era
una asociación de laicos comprometidos que
canalizaban su inquietud apostólica en visitar y
enseñar el catecismo a los niños ingresados, primero
en el Hospital General y posteriormente en el Hospital
de San Juan de Dios. Es en este último donde
sintieron la inquietud de atender también la sala de
los adultos. Así Dª. Mª. Eulalia entra en relación
con las necesidades de la juventud femenina que va
ganando terreno en su corazón. Surgen en ella unos interrogantes:
¿Cómo podremos salir al encuentro de estas chicas
que tanto nos necesitan? ¿Dónde podríamos buscar
alojamiento para ofrecerles? ¿Cuándo... con qué
ayuda?. |
| ¡SE
ALQUILA ESTE PISO! |
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Es
el día 8 de diciembre de 1853 Dª. Mª. Eulalia
yendo por la calle de Lucientes descubre un cartel
que dice: "Se alquila este piso".
Surge
la luz en ella en un instante y se abre paso en su
mente una idea clara, que, sin duda viene de Dios
"aquí darás comienzo a tu empresa".
Agiliza los trámites para formalizar el alquiler
del piso, firma inmediatamente el contrato e
instala tres camas, que pronto son ocupadas por
tres chicas salidas del hospital, y contrata a una
señora para que cuide de las mismas.
La
sencillez y escasas dimensiones con que comienza
la obra dieron lugar al nombre de "La
Casita", que será un lugar de encuentro
para las jóvenes; donde se las acoge y orienta,
procurando colocarlas en casas buenas de señores
conocidos. |
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| PRIMER
ENCUENTRO |
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Vicenta
María tiene solo 7 años, es la primera vez que
deja Navarra y va camino de Madrid. No puede aún
intuir que en Madrid la esperará el Señor un día
y que Madrid-Cascante, serán, andando el
tiempo dos extremos de un camino sembrado de amor,
proyectos, pruebas. Piezas fundamentales de su
vida.
Pero
todo esto será obra de la historia. El viaje
concluye con el encuentro alegre de ambas
familias. Desde ahora la relación tía y sobrina
estará marcada por: cariño sincero, comprensión
mutua, respeto y confianza. |
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| PARA
ESTUDIAR, MADRID |
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Preparan
su futuro como un concierto a cuatro manos... En
las cartas que se cruzan de Madrid a Cascante, se
habla fundamentalmente de los estudios que Vicenta
María seguirá. Padres y tíos quieren para
ella una capacitación adecuada a su condición
social y que la disponga para un porvenir
brillante. El 24 de noviembre de 1857 sale Vicenta
María de Cascante.
La
llegada de la niña llena de alegría a los tíos.
Han soñado tantas veces con este momento. Han
proyectado en ella muchas ilusiones. Comienzan a
buscar colegio para la niña. Se piensa en la
Visitación... en las Carmelitas, pero ninguno
llena del todo. Al fin con el acuerdo de todos, se
opta por buscar profesores, de francés y piano,
para que den clase a Vicenta María en casa de sus
tíos.
Dª.
Mª. Eulalia se encargará de completar la formación
de su sobrina mediante un horario donde todos los
minutos del día quedan ocupados. Con él pretende
forjar la voluntad de la pequeña y acostumbrarla
a un cumplimiento del deber serio y comprometido. |
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| NUEVO
AMANECER |
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Crece
Vicenta María, se va adentrando en la aventura de
la vida. De los 13 a los 15 años vive
intensamente ese despertar, ese descubrir nuevos
horizontes. Una fuerza juvenil corre por sus
venas...
Su
campo relacional aumenta considerablemente al
entrar en contacto con las compañeras de colegio,
por la decisión de llevarla al Colegio de San
Luis de los Franceses.
En
este renacer de primavera se encuentra frente a sí
misma y quiere buscar a los demás, despierta de
un sueño, entra en sintonía con un nuevo estilo
de comportamiento, con un nuevo tipo de lecturas,
más románticas, más en consonancia con la ola
pujante que la dinamiza. Considera la vida bonita,
muy bonita...Le gustaba arreglarse y lucir nuevos
vestidos... Se aficionó al francés...
Va
pasando el tiempo y son ya tres años los que
Vicenta María está con los tíos en Madrid a
donde llegó hecha una niña. Ahora convertida en
mujer, siente necesidad de ver a sus padres y
vivir con ellos algún tiempo. |
| ARCO IRIS |
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En
el interior de Vicenta María, brilla un haz de
luces, un arco iris que colorea su personalidad.
Tiene aficiones y destrezas que revelan un genio
de artista. Los pinceles, la pluma, la música, el
arte dramático le son familiares. Además era muy
sociable y tenía una gran capacidad de
relaciones.
En
Cascante buscaba a otras niñas para compartir las
experiencias, los conocimientos... y en Madrid,
además de las amistades que hizo en el colegio
francés, las niñas de Lartiga y otras, fueron
amigas suyas, en el más profundo sentido de la
amistad, porque su corazón, su talante era muy
apto para la amistad profunda.
- AMISTAD:
que supera la incomunicación.
- AMISTAD:
que estrena sentimientos gozosos en cada
amanecer.
- AMISTAD:
que se abre cada día, en cada momento al Señor
que la ha hecho posible.
- AMISTAD:
en fin, que dura siempre, porque no nace ni
se alimenta de valores relativos.
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| EN
LIBERTAD |
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Un
nuevo viento de paz entra en la vida de Vicenta
María a partir de los 15 años. Nos encontramos
en 1862, va configurándose el perfil de una joven
cargada de valores, de humanidad, de comprensión,
sencillez... De sensibilidad para el bien y el
compromiso con los otros.
A
partir de ahora aparece en su vida un objetivo
claro de comprometerse seriamente como cristiana.
La búsqueda continua de todo lo que era más del
agrado de Dios. El empeño por encontrar la vocación
a la que Dios la llama y sobre todo, su
sensibilidad y delicadeza que son muy grandes, son
el telón de fondo de un tiempo de bonanza
espiritual y trabajo interior bien hecho,
consiguiendo el maravilloso efecto de una joven:
- LIBRE,
con grandes ideales.
- SENSIBLE
ante el AMOR Y LA BELLEZA QUE HA DESCUBIERTO
INFINITOS.
- DISPONIBLE
para acoger y cumplir la VOZ DE DIOS, donde
se le indique.
Desde
los 15 a los 20 años continuó acompañando a su
tía y colaborando con ella en sus visitas al
hospital y sobre todo con las chicas. De ahora en
adelante, por acuerdo de padres y tíos, Vicenta
María estará en Madrid de octubre a junio y
pasará en Cascante las vacaciones. Es en este
tiempo estival cuando organizó una escuela
dominical para las jóvenes necesitadas a todos
los niveles.
Es
incansable en la siembra... en la búsqueda de
pistas que puedan ayuda a las jóvenes. |
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NO HABRÁ
BODA
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Ahora
a los 19 años, cuando se da por concluida su
formación y cuando su figura es digna de atraer
la atención del rey Francisco de Asís, en su
visita a Cascante, sus padres creen que ha llegado
el momento de recoger la siembra que con tanto
sacrificio han regado. Y dados a soñar, sueñan a
Vicenta María, esposa de un gran hombre, noble,
como corresponde al caso. Señora de la casa y
madre de unos cuantos pequeños. Se conservan
cartas de D. José María en los que literalmente
expresa a su hija el deseo de verse rodeado de
nietos.
Ella
guardaba un completo silencio sobre su porvenir y
estado, andaba muy atareada con las obras de
caridad de su tía Eulalia y no parecía
preocuparse demasiado por lo que habría de
suceder en pocos años.
Tenían
ya los padres conocimiento de varios caballeros
que deseaban unirse en matrimonio a Vicenta María...
había, por tanto que hablar con Vicentita... D.
José María prefirió confiar esta misión a una
prima suya Dª. Mª. Fernanda que conocía bien a
la sobrina... No fue necesario esperar, Vicenta
María tenía ya tomada la decisión. Con cariño
y sencillez dijo: "tía, ni con un Rey
ni con un Santo". |
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| EL ECO DE
SU VOZ |
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Vicenta
María se ha adentrado en la profundidad de la
vida espiritual atraída por la fuerza de Dios y
en ese proceso creciente de fidelidad que se apoya
en el AMOR, la DISPONIBILIDAD, y la FUERZA DE LA
PALABRA DEL SEÑOR.
Vicenta
María es feliz, se deja conducir... se abandona.
Aún quedan muchos detalles por matizar, no sabe
cuándo ni cómo se ha de realizar su entrega,
solo tiene claro que SU NOMBRE HA SIDO PRONUNCIADO
POR EL SEÑOR y que el SÍGUEME para ella, no es
solo una invitación, sino una fuerza que la atrae
de forma irresistible. |
| OBJETIVO:
LA JOVEN |
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La
constatación de las dificultades por la que
atraviesa La Casita, va influyendo en la profunda
reflexión de Vicenta María sobre la necesidad de
un nuevo Instituto que se dedique a esta obra. En
marzo de 1868 hace Ejercicios Espirituales, retirándose
para ello al Monasterio de la Visitación. En
estos Ejercicios pretende confirmar su elección y
discernir serenamente para acertar con la voluntad
de Dios en la concreción de la puesta en marcha
del Instituto que va a nacer.
Como
era muy precisa en anotar los sentimientos que se
daban en su interior en este tiempo, existen
datos, apuntes, que reflejan la conclusión del
discernimiento que confirmó las resoluciones
tomadas.
Estas
conclusiones aparecen en sus apuntes en dos
columnas: |
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FUNDACIÓN |
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VENTAJAS |
INCONVENIENTES |
- Gloria
a Dios más palpable.
- Más
pobreza.
- Más
mortificación de mis naturales
inclinaciones.
- Mucho
peligro de sufrir desprecios.
- ¡Cuántos
lo vituperarán!
- Continuo
esfuerzo.
- Continuo
sacrificio.
- Necesidad
de la época.
|
Ninguno |
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La
respuesta de Vicenta María, no deja lugar a
dudas: "¡LAS CHICAS HAN
TRIUNFADO!" |
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| DE LLENO A
LA OBRA |
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De
nuevo es primavera. Desde que terminaron los
Ejercicios el panorama que Vicenta María
contempla es una primavera juvenil, un campo
extenso de necesidades de todo tipo y unas
posibilidades grandes de sementera.
Pero
todo esto estará perdido si no se encuentra quién
esté dispuesto a adentrarse en la aventura de
poner la vida al servicio del Reino. Al servicio
de esta tarea concreta de acompañar, acoger,
orientar, compartir con las jóvenes para
proyectar la luz del evangelio, la cultura y el
amor sobre la realidad de cada una. |
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¿POR QUÉ?
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Varias
veces durante su infancia, Vicenta María ha
preguntado a su padre el por qué de las cosas que
no entiende... Ahora es ella quién tiene que
explicar el por qué de la decisión que acaba de
tomar. Para hacerle saber sus proyectos escribe la
siguiente carta.
Madrid,
28 de mayo de 1868
Muy
querido papá: puede Vd. conocer cuánto nos
hemos alegrado de que la mejoría siga, según
nos decía Vd. en su anterior y es de esperar se
extingan por completo esos padecimientos cuando
un medicamento tan sencillo ha producido tan
buenos efectos.
En
vista de lo que me dice Vd. respecto a mi viaje,
me hallo en el caso de manifestarle que mi
estancia en esta ya no tiene por objeto acompañar
a mis tíos, sino seguir mi vocación. Muchas
veces le he oído ha Vd. que no quería verme
sin ningún estado, y que uno de los deberes de
los padres era colocar a sus hijos
competentemente, y en esto, se entiende que a
cada uno se le ha de dar aquél a que Dios le
llama. Supuesto, pues, el deseo que Vd. tiene de
verme con estado, junto con esto debe venir el
renunciar a mi compañía, pues difícilmente
permanecen los hijos al lado de sus padres después
de colocados.
Demasiado
convencido debe estar Vd. de que yo no quiero el
matrimonio, pues hasta ahora Dios se ha dignado
inclinarme a otra clase de vida, libre de los
impedimentos del siglo y cuyo régimen sólo
atienda a mi propia perfección y la salvación
de mis prójimos. Al oír esto, podría Vd.
pensar que iba a proponer alguna pretensión de
entrar en alguna Orden o Instituto que tal vez
me obligara a ligarme con votos irrevocables y
que desde luego perdía la esperanza de tenerme
a su lado y aún de verme con facilidad, pero
parece que Dios quiere otra cosa mucho más
suave. Si Vd. quisiera recordar, ya le tengo
dicho que mi inclinación decidida era cooperar
con mis débiles fuerzas a que esta obra de las
sirvientas fuera adelante, y dicho sea de paso
que es elección espontánea y que de sólo Dios
me ha venido tal afición.
Hace
ya años que, con la aprobación de personas muy
competentes, vengo pensando en formar parte de
una Congregación de Sras. que, viviendo en
comunidad, bajo una Regla Religiosa, se ocupe de
esta obra, instruyendo a las muchachas durante
su permanencia dentro del Establecimiento y haciéndolas
los demás oficios de visitarlas etc. que hasta
ahora se ha hecho por las sras. particulares. A
cualquiera asustaría tal proyecto, y no es para
menos, si se contara con los medios humanos,
pero esta clase de cosas, Dios únicamente puede
hacerlas, valiéndose de instrumentos acaso los
más inútiles, para de este modo ostentar su
poder. Así yo veo como va trayendo las cosas,
pues sin saber cómo, he venido a vivir bajo el
mismo techo de mis pobres chicas, que era todo
mi anhelo. Desde que vine en diciembre, me tiene
Vd. dedicada a ellas, según las circunstancias
lo permiten, y esta ocupación es mi único
centro. Dije a Vd. que de lo que trato es cosa más
suave que cualquiera otra a que pudiera aspirar,
porque en primer lugar no me obligo con votos
solemnes, y además pueden Vdes. venir a pasar
cerca de mí las temporadas que gusten y yo
también podré ir a ésa alguna temporadita. Ya
ve Vd. qué monja tan flexible; pero eso podrá
ser cuando otras personas queden encargadas del
régimen de la casa, más no ahora que las
circunstancias hacen que en muchas cosas, por no
decir las más esenciales, dependen de mí.
Así,
pues papá no creo que Vd. quiera oponerse a los
designios de la providencia y ser causa de que
cese el bien que se está haciendo, el cual se
estorbaría en gran manera, quitándome de aquí.
Ya sé yo que le ha de costar a Vd. trabajo lo
que pido, o por mejor decir, lo que Dios exige,
pero para eso es la superioridad que debemos
tener sobre nosotros mismos, para no obrar según
nuestro gusto, sino sujetando siempre el apetito
a la razón y la razón a Dios.
Papá
tenga Vd. generosidad, conózcase en esta ocasión
la magnanimidad de su corazón, mire Vd. las
cosas bajo su verdadero punto de vista, sepa Vd.
agradecer a Dios la gracia tan especial que le
hace queriendo servirse de esta pobre hija para
cosa de su servicio. Si el mismo Señor le
hablara a Vd. y le dijera: "cédeme esa
hija que Yo te he dado, porque me quiero servir
de ella" ¿tendría Vd. valor para negárselo?
¿no lo tendría Vd. en grande honra el que se
designara poner en mí los ojos?. Pues esto ha
sucedido sino que entendemos las cosas al revés.
Muchas
cosas le diría pero me contentaré con
manifestarle que me es muy sensible ocasionar a
Vd. el más pequeño disgusto, pero no está en
mi mano el dejar de hablar todo lo que he
escrito. En la mano de Vd. sí que está todo
convertido en bien.
Ahora
me ocurre que, si le sirve a Vd. de disgusto
contestar a cuanto le digo, con tal de que me
deje quieta, tomaré la callada por respuesta. y
así iremos viendo lo que Dios quiere. Reciba un
abrazo de su amante hija.
Vicenta María López y Vicuña
Está
convencida de que esta es la VOLUNTAD DE DIOS y no
considera que ninguna dificultad pueda tener
fuerza suficiente para hacerla desistir. |
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¡NACIÓ! |
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Nace
el Instituto en la pequeñez que es el signo de
las cosas de Dios... Vicenta María modeló el hábito
sobrio y elegante y se concretó quiénes serían
las que iban a entrar y formar parte del Instituto
cuyo nacimiento se iba acercando. Fueron tres las
primeras hijas de María Inmaculada: Dª. Pilar de
los Ríos, María Patrocinio de Pazos y Vicenta
María.
La
fiesta elegida para comenzar a vestir el hábito y
por tanto para inaugurar oficialmente el Instituto
fue el 11 de junio de 1876, día de la Santísima
Trinidad.
Preside
la Inmaculada, la Virgen, la Madre de Vicenta María
que desde ahora será Madre del Instituto, centro
del cariño de religiosas y jóvenes que en el
pasar de los tiempos formarán parte de la familia
de Vicenta María. Presidió el acto el Sr. Obispo
D. Ciriaco María Sancha y Hervás, auxiliar de
Toledo con residencia en Madrid . ¡El Instituto
soñado ya es una realidad!. |
| PASO A
PASO |
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Y
como la obra era de Dios fue creciendo,
ensanchando sus horizontes... Vicenta María
recibe cartas de jóvenes que desean unirse a la
empresa que comienza a dar sus primeros pasos. El
16 de julio fue la fecha que el Sr. Obispo señaló
para inaugurar el noviciado. Desde el comienzo los
acontecimientos más señalados del Instituto
brotan en torno a María, en su corazón de Madre
tiene puesta la obra y va poniendo el deseo de las
jóvenes que se entusiasman por seguir a Jesús
desde su misma andadura.
Ritmo,
acompasado ritmo de crecimiento se iba dando en el
nuevo estilo de vida religiosa. Se fijan plazos
muy cortos para pasar de una etapa a la siguiente,
urgía mantener la evolución progresiva, hacer el
primer recorrido de las etapas formativas. Por eso
el 15 de agosto, nuevamente al lado de Maria se
celebra el paso al noviciado de las seis
postulantes que habían comenzado a hacer su
camino justamente hacía un mes.
El
Instituto sigue caminando. Se recibían
continuamente cartas de apoyo felicitando a
Vicenta María por el logro de la obra. |
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| AMOR
Y NOVEDAD |
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Muy
nueva era la estructura de vida que Vicenta María
proponía a sus hijas. La cohesión, la vida de
familia, la unión, LA COMUNIDAD vivida con amor
entrañable fue un valor en el que insistía en
todo momento "A este fin consideren que
han venido al Instituto a morar unánimes y
conformes y a no tener sino un corazón y un alma
en Dios".
El
Espíritu de Vicenta María va proyectándose en
el Instituto como rocío que cae sobre la tierra
humedeciéndolo, en los rasgos del amor
concretados en:
- LA
VOLUNTAD DE DIOS, "Todas mis
acciones no han de tener otro fin que
cumplir su voluntad"
- LA
CARIDAD; "Nada me agrada tanto
como poder contemplaros abrasadas en el
fuego de la caridad"
- MARIA,
"Rogar a la Santísima Virgen
acoja nuestra Congregación bajo su
manto"
- ENTREGA
A LAS JÓVENES, "Procurar el
provecho de las muchachas sin perdonar
trabajo alguno"
- OBEDIENCIA,
"Enséñame a obedecer, Dios mío"
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AMOR
Y CRUZ
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El
dibujo de la cruz en la vida de Vicenta Maria es
casi continuo... ella ha dicho varias veces que la
esposa de Cristo Crucificado ha de gloriarse en
seguir sus huellas y se abraza con la cruz tan
pronto como intuye los signos de su presencia.
Al
gozo grande de la serenidad espiritual de sus
hijas y la consolidación del Instituto se han
unido huellas de dolor:
-
La
muerte de Dª. Mª. Eulalia y la de su madre Dª.
Nicolasa.
-
La
llegada de cartas pidiendo fundaciones y
escasez de personal para dar respuesta.
-
Aparición
de los primeros síntomas de alarma de una
grave enfermedad.
-
La
pérdida del capital.
Dios
la sacaría de todo. Su inquietud apostólica era
mayor, mucho mayor que las dificultades, y en
definitiva: su confianza en Dios y su amor a la
juventud le allanaban los caminos.
Para
Vicenta María las dificultades no son nunca freno
al amor... a la entrega, al servicio. Cuando todo
lo humano falla la certeza y seguridad en Dios que
la sacará adelante crece y se refuerza. |
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MAS ALLÁ... |
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El
amor de Vicenta María es grande, no tiene límites,
el norte de su vida siempre es la voluntad de
Dios. Ha dado ya forma al Instituto. Y suavemente,
sin ruido, sencillamente, van aumentando las jóvenes
que, atraídas por la Obra Social y por la
espiritualidad de la nueva Congregación, quieren
entrar a formar parte de ella.
El
camino se vislumbra cargado de promesas... las JÓVENES
que son el OBJETIVO de su misión, son también la
garantía de la proyección de futuro. siempre
habrá jóvenes en el mundo... y siempre encontrarán
una mano abierta para salir a su encuentro.
Antes
de 1890 se abren cinco casas en distintas ciudades
de la geografía española: Zaragoza, Jerez,
Barcelona, Burgos, y Madrid que por ser la primera
se llama Casa Madre y que desde el 1 de septiembre
de 1886 se traslada a la calle de Fuencarral.
La
Iglesia... ha visto su tarea apostólica, ha
sentido brotar la fuerza y el impulso de una nueva
obra surgida en su seno... Y, como madre llena de
ternura acaricia la obra que ha nacido y va
creciendo al viento del espíritu bajo la protección
de María. Por eso quiere decir una palabra y sale
a su encuentro con el DECRETO LAUDATORIO el 18 de
abril de 1888 en el que el Santo Padre León XIII,
"miradas todas las cosas... atendiendo... al
blanco y fin del Instituto, se dignó alabarlo y
recomendarlo..." Es un acontecimiento grande.
Llega cuando la vida de Vicenta María está en la
recta final. Brota en ella un sentimiento de gozo
porque el Decreto Laudatorio es como la
enhorabuena, la frase cariñosa, el beso de
saludo, la bendición de la Madre Iglesia que
alienta a seguir por el camino emprendido la
Congregación. |
| LLEGA EL
FINAL |
|
Sigue
avanzando el tiempo sin detener su carrera...
Corre ya el año 1890. La Madre se prepara para
hacer la Profesión Perpetua que pronunciará el
31 de julio de este año.
Su
vida pujante y su corazón se van apagando. Hizo
presa en ella la enfermedad y no han podido
detenerla. Agotadas las fuerzas físicas,
debilitada la naturaleza por la fiebre que no
cesa, se intuye que el final está llegando y se
hace fácil comprender que la nube oscura de la
separación va a sombrear la vida de ahora en
adelante.
La
Madre se apaga por días, las hermanas ven que la
falta de fuerzas será un impedimento para poder
ir a la Capilla, por eso, buscando la forma de
hacer posible el encuentro de Vicenta María con
el Señor en la Eucaristía, instalan un oratorio
en la habitación contigua a la suya.
Sufren
las hermanas y rezan pidiendo la curación de la
Madre. Y las chicas con interés siguen las
noticias que les van dando... todas se esfuerzan
por alejar la idea, el sentimiento de sus
corazones, pero el mal sigue su curso, Vicenta María
se acaba... A ELLA TAMBIÉN LE DUELE MARCHAR...
dejarlas solas, pero Dios que las ha llamado, las
sostendrá, confía mucho... y ama mucho... |
 |
| SE
MARCHO... |
 |
|
Hace
frío... estamos en el 26 de diciembre del año
1890. Nadie se atreve a pronunciarlo, pero la
Madre se va por momentos. Ha llegado su existencia
al límite y ella lo sabe... Su vida ha sido
cogida por el amor y ahora, cuando sabe que la
muerte va a cogerla también, está feliz, espera
ilusionada que se rompa el velo para poder
adentrarse en la eternidad. Los ojos de todas sus
hijas están pendientes de aquél cuarto de la
calle Fuencarral en que la Madre se está
acabando. Todas querrían estar a su lado...
Nadie
expresa nada pero Vicenta María lee en sus ojos y
en sus rostros la expresión de tristeza, la tensión
por mantener la serenidad justo cuando el adiós
va a quedar flotando en el aire y teme ¿por qué?
por sus chicas. Piensa que los días de navidad
van a verse empañados por la pena y eso no puede
ser. Se sobrepone a la fatiga y les dice: "Quiero
recomendarles que por mi muerte no se suprima
ninguna fiestecilla de las chicas, y esto aunque
estuviera de cuerpo presente".
¡El
tiempo! ¡ quién pudiera detener el tiempo! sigue
acompasado el tic tac del reloj. Va adentrándose
la mañana. en el gesto de la madre se entrevé ya
la paz que está llegando... Es la hora en que el
Instituto confirma su fe. A la 1,45 inclina
suavemente la cabeza y se entrega al sueño
eterno. Tenía solo 43 años.
SE
MARCHÓ... se adentró en los mares de la
eternidad y desde allí bendice y acompaña a su
Obra y a sus chicas. (Cfr. C. Notario rmi
"Huellas de Amor") |
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BEATIFICACIÓN
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En
la Basílica Vaticana, el mayor templo de la
cristiandad, 19 de Febrero de 1950, siendo Papa su
Santidad Pio XII y General de la Congregación la
M. Mª de la Redención Navas, tiene lugar la
Beatificación de Vicenta María. La Iglesia no
omite detalles para ensalzar la santidad. En
el centro del altar, el Obispo que va a celebrar
la misa entona el Te Deum. Las notas de acción de
gracias llenan los ámbitos de la Basílica entre
las aclamaciones de la multitud que mira
entusiasmada a la Gloria de Bernini, cuyo velo ha
caído dejando ver el cuadro de la nueva Beata
Vicenta María López y Vicuña. las campanas
repican a fiesta, se encienden un gran número de
lámparas y todo es admiración y alabanza a las
virtudes de la que pasó su vida haciendo el
bien.
En
la solemne ceremonia de su Beatificación los
peregrinos en número de 50.000 vibraban a los
acordes majestuosos del himno:
- "Salve,
Beata Madre, Gloriosa
- Modelo
heroico de virtud cristiana,
- verbo
que enseña, bálsamo que sana,
- astro
esplendente, delicada rosa":
Son
títulos de gloria que van resumiendo los matices
de su vida.
Un
triduo de acción de gracias se celebra en toda la
Congregación y en Cascante, su tierra natal
engalanada e iluminada, resuena el canto de los
auroros...
- "Ya
amanece el solemne día
- llenando
de gloria a nuestra ciudad,
- este
día Virgen del Romero,
- es
para Cascante un día sin par;
- pues
Vicenta López de Vicuña
- sube
a los altares con solemnidad,
- la
primera mujer de Navarra
- beatificada
por Su Santidad.
-
- Celebremos
este día grande,
- es
día de triunfo para nuestra ciudad,
- este
día nuestro Santo Padre
- a
toda Navarra nos quiere obsequiar,
- pues
nos quiere dar
- a
Vicenta López de Vicuña
- puesta
en los altares con solemnidad.
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CANONIZACIÓN |
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Pablo VI el 25 de mayo de 1975 eleva a
Vicenta María López y Vicuña, al honor de
los altares proclamándola Santa. El Papa en su
homilía de Canonización entre otras cosas
dijo:
"Santa
Vicenta María ha sentido, imperiosa, el reclamo
de la caridad hecha servicio, algo que la está
invitando a prodigar su atención hacia la mujer,
sobre todo la joven necesitada de cuidados
religiosos, de asistencia social, de la auténtica
sublimación cristiana, en una palabra, de promoción
en el sentido más completo y elevado del término.
Una tarea, que, con las modalidades que van
presentando los tiempos, constituye una exigencia
importante del mundo actual...
El
Carisma de la Fundadora tiene así en nuestra época
una vivencia singular. Este mismo os exige a
vosotras, religiosas de María Inmaculada, un empeño
y un compromiso: un empeño de constante y auténtica
renovación, fijando la mirada en vuestra Santa
Madre, para imitar su ejemplo de perfección evangélica,
centrada en la caridad y alimentada con la adoración
eucarística y la devoción a la Santísima
Virgen, características sobresalientes de la
espiritualidad de Vicenta María; así como su
fidelidad y amor a la Iglesia; en una palabra,
para seguir sus pasos en la vida espiritual y en
la vida apostólica.
Un
compromiso: el de la caridad social que constituye
también la herencia principal de vuestra
Fundadora. En casi cien años de vida, qué bien
ha sabido emplear vuestra Congregación esta
herencia en favor de la promoción de las jóvenes,
con gozosa complacencia vosotras, queridas
religiosas de María Inmaculada, aquí presentes y
a todas las que, no habiendo podido venir, tienen
en estos momentos su mirada puesta en esta
asamblea eclesial.¡Ánimo! ¡siempre adelante!
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