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Sigue
avanzando el tiempo sin detener su carrera...
Corre ya el año 1890. La Madre se prepara para
hacer la Profesión Perpetua que pronunciará el
31 de julio de este año.
Su
vida pujante y su corazón se van apagando. Hizo
presa en ella la enfermedad y no han podido
detenerla. Agotadas las fuerzas físicas,
debilitada la naturaleza por la fiebre que no
cesa, se intuye que el final está llegando y se
hace fácil comprender que la nube oscura de la
separación va a sombrear la vida de ahora en
adelante.
La
Madre se apaga por días, las hermanas ven que la
falta de fuerzas será un impedimento para poder
ir a la Capilla, por eso, buscando la forma de
hacer posible el encuentro de Vicenta María con
el Señor en la Eucaristía, instalan un oratorio
en la habitación contigua a la suya.
Sufren
las hermanas y rezan pidiendo la curación de la
Madre. Y las chicas con interés siguen las
noticias que les van dando... todas se esfuerzan
por alejar la idea, el sentimiento de sus
corazones, pero el mal sigue su curso, Vicenta María
se acaba... A ELLA TAMBIÉN LE DUELE MARCHAR...
dejarlas solas, pero Dios que las ha llamado, las
sostendrá, confía mucho... y ama mucho... |