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Más
de setenta años de vida religiosa, el contacto
con varias de las contemporáneas de la Madre
Fundadora, un profundo amor a la Congregación y
un especial instinto de investigadora nata, son
algunos de los aspectos que hicieron de María
Herminia Rodríguez de Armas una pieza clave y
fundamental en la transmisión de la historia y
la tradición del carisma apostólico y de la
espiritualidad de la Congregación.
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El
trato directo con las contemporáneas de santa
Vicenta María le regaló un conocimiento
especial, que le permitía poner más vida que
palabras cuando hablaba de la Santa, con un
brillo en sus ojos que obligaban al auditorio,
no a escuchar sino a sentir la presencia de
“Vicentica” cuando se refería a su infancia
o de “la Madre” cuando mencionaba a la
fundadora.
La
tenacidad, paciencia y constancia en el estudio
y la investigación durante el Proceso
para la canonización, en el estudio de la Génesis
de las Constituciones y en la publicación
de los Apuntes de Ejercicios Espirituales, a los que se suman los estudios
de las fundaciones en Barcelona y Burgos, han
marcado de manera singular las fuentes del
conocimiento de la historia de la Congregación
y de la vida de muchos de sus miembros. El
trabajo realizado por María Herminia es como un
surco abierto, porque la vida sigue, y las
cosechas no se dan sin previa siembra y cultivo.
A ella le debemos la roturación del terreno y
el primer aprendizaje; a la Congregación
presente y futura le corresponde el
mantenimiento y explotación de la riqueza que
nos dejó como precioso legado.
Mª.
Digna Díaz, RMI
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