Vicenta Maria
La Congregacion
Nuestra Mision
Vem con nosotros
Publicaciones
 
Recursos
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

    

Volver
 
El Trabajo
   

Debes de trabajar cada día como si tu vida estuviera en juego.

No fuiste creado para una vida de ociosidad. El trabajo no es tu enemigo, sino tu amigo. Si te quedaran prohibidas todas las maneras de esfuerzo, caerías de rodillas y pedirías la muerte.

No necesitas amar las tareas que desempeñas. Hasta los reyes sueñan en otras ocupaciones. Sin embargo, tú debes trabajar y es como lo hagas, no lo que hagas, lo que determinará el curso de tu vida. Ningún hombre que es descuidado con el martillo construirá jamás un palacio.

Puedes trabajar en forma monótona o puedes hacerlo lleno de agradecimiento. No existe un trabajo tan rudo que no puedas exaltarlo, ninguno tan degradante que no puedas infundirle alma, ninguno tan sombrío que no puedas avivarlo.

Lleva a cabo siempre todo lo que se te pida, y más. Tu recompensa llegará. Aprende que sólo existe un método seguro de obtener el éxito y éste es por medio del trabajo arduo. Si no estás dispuesto a pagar ese precio para distinguirte, disponte a llevar una vida de mediocridad y pobreza.

Compadece a los que te ofenden y te preguntan por qué haces tanto a cambio de tan poco. Los que dan menos, reciben menos.

Nunca caigas en la tentación de disminuir tus esfuerzos, aunque estés trabajando para otro. Tu éxito no es menor si alguien te está pagando por trabajar para ti mismo. Haz siempre tu mejor esfuerzo. Lo que plantes ahora lo cosecharás más tarde.

Siéntete agradecido por tus tareas y por lo que éstas te exigen. Si no fuera por tu trabajo, sin que importe cuán desagradable te parezca, no podrías comer, ni gozar tan agradablemente, ni dormir profundo, ni estar saludable, ni gozar de las tranquilas sonrisas de gratitud de los que te aman por lo que eres, no por lo que haces.

Volverarriba