Vicenta Maria
La Congregacion
Nuestra Mision
Vem con nosotros
Publicaciones
 
Recursos
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

    

Volver
 
Se despide un genio
 

"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de

trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo  que pienso, 

pero en definitiva pensaría todo lo que digo. 

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos,

perdemos sesenta segundos de luz. 

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Escucharía cuando los demás hablan, y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de

chocolate!.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,

dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.

Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que

saliera el sol. 

Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una 

canción de Serrat sería la serenata que les ofrecería a la luna. 

Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y

el encarnado beso de sus pétalos...

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un solo día sin decirle a la

gente que quiero, que la quiero.

Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del 

amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de

enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de

enamorarse!. 

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. 

A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... 

He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber

que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez

primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando

ha de ayudarle a levantarse. 

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho 

no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente

me estaré muriendo."

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.. 

Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría 

fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. 

Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un 

abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más.

Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus 

palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son 

los últimos minutos que te veo diría "te quiero" y no asumiría, tontamente, que ya lo

sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, 

pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto 

te quiero y que nunca te olvidaré. 

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo.

Hoy puede ser a última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo 

hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste 

tiempo para un sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para

concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos 

y trátalos bien, toma tiempo para decirles "lo siento", "perdóname", "por favor", 

"gracias" y todas las palabras de amor que conoces. 

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y la 

sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuanto te importan.

 GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

 

Volverarriba