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1. Nos comprometemos
a proclamar nuestra firme convicción de
que la violencia y el terrorismo son incompatibles
con el auténtico espíritu de la religión
y, condenando todo recurso a la violencia
y a la guerra en nombre de Dios o de la
religión, nos comprometemos a hacer todo
lo que nos sea posible para desarraigar
las causas del terrorismo.
2. Nos comprometemos
a educar a la gente en el respeto y la estima
mutuos para favorecer una convivencia fraterna
y pacífica entre personas de diferentes
grupos étnicos, culturas y religiones.
3. Nos comprometemos
a promover la cultura del diálogo para que
crezcan la comprensión y la confianza recíproca
entre individuos y pueblos, siendo éstas
las premisas de la paz auténtica.
4. Nos comprometemos
a defender el derecho de toda persona humana
a vivir una existencia digna, según al propia
identidad cultural y a formar libremente
una familia.
5. Nos comprometemos
a dialogar con sinceridad y paciencia, sin
considerar lo que nos diferencia como un
muro imposible a superar, sino por el contrario
reconociendo que el encuentro con la diversidad
de los demás puede convertirse en una oportunidad
para mejorar la comprensión recíproca.
6. Nos comprometemos
a perdonarnos mutuamente los errores y prejuicios
del pasado y del presente, y a apoyarnos
en el común esfuerzo por derrotar el egoísmo
y la prepotencia, el odio y la violencia,
así como a aprender del pasado que la paz
sin la justicia no es una auténtica paz.
7. Nos comprometemos
a estar de la parte de los que sufren a
causa de la miseria y el abandono, haciéndonos
portavoces de quien no tiene voz y trabajando
concretamente para superar tales situaciones,
con la convicción de que nadie puede ser
feliz solo.
8. Nos comprometemos
a hacer nuestro el grito de quien no se
resigna a la violencia y al mal y queremos
contribuir con todas nuestras fuerzas para
dar a la humanidad de nuestro tiempo una
esperanza real de justicia y de paz.
9. Nos comprometemos
a alentar toda iniciativa que promueva la
amistad entre los pueblos, convencidos de
que el progreso tecnológico, cuando falta
un entendimiento solidario entre los pueblos,
expone al mundo a crecientes riesgos de
destrucción y muerte.
10. Nos comprometemos
a pedir a los líderes de las naciones que
hagan todos los esfuerzos posibles para
crear y consolidar, a nivel nacional e internacional,
un mundo de solidaridad y paz, basado en
la justicia.
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