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Felices
vosotras, jóvenes
de Vicenta María, si llegáis a gozar con
vuestro “ser hijas de Dios” que os confiere
la mayor dignidad y plenitud.
Felices
vosotras, Jóvenes de Vicenta María, si en
vuestra vida sois reflejo del Amor que Dios
os tiene, derrochando amor, impregnando
de caridad vuestras relaciones humanas.
Felices
vosotras, Jóvenes de Vicenta María, so lográis
descubrir a Dios en las personas que os
rodean en vuestro ambiente de trabajo y
de alguna manera tienen repercusión en vuestra
vida.
Felices
vosotras, Jóvenes de Vicenta María, si os
dejáis conducir por María, y en Ella encontráis
un punto de referencia para vuestro crecimiento
y el logro de una plenitud humana que refleja
el proyecto de Dios.
Felices
vosotras, Jóvenes de Vicenta María, si vuestra
vida refleja aquellos valores humanos y
evangélicos que den pleno sentido a vuestras
tareas.
Felices
vosotras, Jóvenes de Vicenta María, si amáis
el trabajo y lo vivís como participación
en la obra creadora de Dios y colaboración
en la obra salvífica de Cristo.
Felices
vosotras, Jóvenes de Vicenta María, si esparcís
la buena semilla de vuestra vida a vuestro
alrededor, siendo apóstoles del reino e
impregnando de valores evangélicos las realidades
temporales que son el escenario de vuestra
vida.
Felices
vosotras, Jóvenes de Vicenta María, si experimentáis
el gozo de ser amadas, con un amor exclusivo,
personal, por Jesús, que por cada una entregó
su vida.
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