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Orígenes | Capítulos Generales | Madres Generales

Al servicio de la unidad
SUPERIORAS GENERALES

Escrito por Ma. Montserrat Alquézar, RMI

M. MARÍA TERESA ORTI 
(vicaria 1890; 1893 - 1925)
M. MARÍA DEL CARMEN CHURRUCA
(1967 – 1973)
M. MARÍA DE LA CONCEPCIÓN MARQUÉS
(Vicaria 1925; 1929 – 1938)
M. MARÍA CRUZ GIL
(1973 – 1979)
M. MARÍA DE SAN LUIS DE CASO 
(1939 – 1948)
M. MARÍA EUGENIA VICENTI
(1979-1999)
M. MARÍA DE LA REDENCIÓN NAVAS
(1948 – 1967)
M. MARÍA DOLORES SUEIRAS
(1999...)

 
El Capítulo General celebrado en Madrid en 1889, eligió a Vicenta María Superiora General del naciente Instituto.
En la Reglas que la misma Santa escribió, dejó plasmados los rasgos que consideraba esenciales en la religiosa que tuviera que desempeñar el servicio de Superiora General -Textos Fuente n. 372 a 394-:
La caridad es lo que destaca en primer lugar: “debe animar con caridad y ejemplo a esta Congregación, vivificando con su celo a todas las que Dios puso a su cargo”.
La oración y trato con Dios: “ha de ser muy dada a  la oración y trato con Dios, de donde únicamente  podrá sacar las luces y fuerzas necesarias para lograr buen éxito en su gobierno”.
El celo e inquietud apostólica: “infunda, sostenga y fomente siempre en todos los miembros del Instituto, el celo por la salvación de las almas y de un modo particular por las colegialas”.
Y el amor a la Inmaculada Virgen María: “Ha de acudir con mucha frecuencia y confianza a la Inmaculada Virgen María, bajo cuyo amparo nació y se ha ido sustentando esta Congregación. Haga que la Señora sea la verdadera Madre de ella, y desde que sea nombrada entréguele la Congregación para que la rija y gobierne, ofreciéndose a ser nada más que una coadjutora suya, cumpliendo sencillamente lo que le inspire ser Voluntad de su Santísimo Hijo.”
Vicenta María nos dejó... demasiado pronto, el 26 de Diciembre de 1890, a los cuarenta y tres años de edad, y sólo catorce años de la fundación. Se cumplió en ella lo que había escrito a propósito de la Superiora General en la Regla 394: “llegará día en que puesta en la presencia de Dios, sin temor de perderle, muy acompañada de religiosas y colegialas, pueda decirle: Padre, perfecciona la obra que me encomendaste”. Y Dios, en su Providencia, cumplió su palabra.
A lo largo de estos ciento veinticuatro años, las Superioras Generales se han esforzado para que el Carisma, regalado por Dios a Vicenta María, se desarrolle al servicio de las jóvenes necesitadas de cada época y de cada contexto geográfico-social. Una ojeada por la vida de cada una de sus sucesoras nos lo confirma.arriba

M. MARÍA TERESA ORTI 
(vicaria 1890; 1893 - 1925)
arriba
* Andújar 8 de julio 1855
Ingresa en la Congregación el 16 de julio de 1876
Votos perpetuos 31 de julio de 1890
Superiora General  el 22 de julio de 1893
+ Madrid 23 de marzo 1925

Recibió la Congregación muy en sus comienzos: ¡sólo cinco casas y un pequeño grupo de religiosas y novicias!.
            Formada por la Fundadora, a la que tanto amó, su preocupación fue continuar la Obra comenzada con tantas dificultades, a la Mayor Gloria de Dios, pues aun reconocida a favor de las jóvenes sirvientas como “necesidad de la época”, no siempre fue apoyada.
            Fue notable la expansión de la Congregación, y se dio el salto -tan deseado por Vicenta María- a tierras de ultramar. Aquellas primeras cinco casas, pronto se convirtieron en veintinueve, y las hermanas sobrepasaron las quinientas.
            A este crecimiento cuantitativo se añadió la intuición de ampliar las destinatarias de la misión; además de las sirvientas, se abrió la puerta a jóvenes que llegaban a la ciudad en busca de trabajo y formación: oficinistas, obreras y normalistas.
            Se consolidaron las Escuelas Nocturnas para jóvenes trabajadoras, sueño de la Fundadora, deseosa en aquel tiempo de tanto analfabetismo, que “sus chicas” aprendiesen a “leer, escribir y cuentas”, convencida de que la formación e instrucción les evitaría peligros y las capacitaría en su trabajo.
            En 1899 tuvo el gozo de recibir la aprobación definitiva del Instituto.
            En sus numerosas cartas circulares nos dejó el reflejo de sus virtudes y su espíritu de animadora incansable. Las hermanas que la conocieron hablan de su corazón maternal, de la preocupación por cada una, de su espíritu de pobreza y humildad...

 

M. MARÍA DE LA CONCEPCIÓN MARQUÉS arriba
(Vicaria 1925; 1929 – 1938)
* Villanueva y Geltrú (Barcelona) 13 de diciembre 1858
Ingresa en la Congregación el 10 de octubre de 1890
Votos perpetuos en Madrid el 17 de abril de 1898
Superiora General 29 de agosto de 1929
+ San Sebastián 19 de enero 1939

Es notable en sus cartas, la insistencia con que se refiere a la fidelidad al Carisma que exige, al paso de los tiempos, un serio discernimiento para adaptarlo a las necesidades y circunstancias cambiantes. Es una constante en la Congregación el binomio, fidelidad – creatividad, y un cierto temor a descuidar lo más genuino.
La M. Ma. de la Concepción tomó la decisión de dividir el gobierno en Provincias “para mayor incremento del Instituto”.
Se preocupó de la formación de las hermanas animándolas a prepararse para llevar adelante la misión. “Atiendan con todo empeño a las sirvientas y a las jóvenes que asistan a la Academia, procurándoles una enseñanza esmerada. No se contenten con poco, preocupándose de una bien ordenada enseñanza profesional”.
Gobernó la Congregación en los difíciles años de la guerra civil española; y manifestó siempre la cercanía y preocupación por cada hermana, especialmente por aquellas que estaban en mayor peligro.

M. MARÍA DE SAN LUIS DE CASO
(1939 – 1948)
arriba

* Zaragoza 6 de enero 1877
Ingresa en la Congregación el 25 de marzo de 1900
Votos perpetuos en Córdoba el 3 de septiembre de 1907
Superiora General 19 de julio de 1939
+ Casa Madre 22 de mayo 1948

     Mujer de carácter, emprendedora y de gran corazón, le tocó vivir la postguerra española con la secuela de estrecheces económicas. Con un estilo cercano y entrañable, no se cansaba de exhortar a sus hijas para que vivieran una caridad delicada.
            Recibió el Decreto de las Virtudes Heroicas de la Fundadora.
            Intuyó, especialmente en sus años de Provincial de Italia, Francia e Inglaterra, la necesidad de inculturación. Recomendó vivamente el estudio de los idiomas y el conocimiento de las distintas idiosincrasias.
            Desde su nombramiento de Superiora General soñaba con visitar a las hermanas de América. Hasta junio de 1947 no pudo realizarlo; su salud no era buena. Y ya en América se agravó de tal forma que tuvo que regresar a Madrid urgentemente, pero... ¡había podido llegar y confortar a aquellas hijas que, por primera vez, recibían la visita de una Superiora General!. Podemos decir que amó hasta dar la vida.

M. MARÍA DE LA REDENCIÓN NAVAS
(1948 – 1967)
arriba

* Consuegra (Ciudad Real)  4 de abril 1895
Ingresa en la Congregación en Madrid el 1 de junio de 1918
Votos Perpetuos en Barcelona el 2 de enero de 1926
Superiora General 11 de noviembre de 1948
+ Madrid 4 de junio 1975

 
            De profunda espiritualidad, se afanó para que no decayera el espíritu y se conservara la sencillez y la humildad, unidas a una profunda vida interior.
            Durante sus largos años de General, se abrieron veintiocho casas y extendió la Congregación al Oriente con la fundación en Bombay.
            El gran acontecimiento de su tiempo fue la Beatificación de nuestra Fundadora el 19 de Febrero de 1950. “Hemos llegado al logro del bien deseado, por el que nuestras Madres trabajaron sin parar, tocándonos a nosotras saborear el fruto de sus trabajos y desvelos”.
            Siguiendo los deseos del Papa, trasladó la Curia General a Roma.
            Celebró la primera etapa del Capítulo Especial, con las adaptaciones que requerían las orientaciones Conciliares. A pesar de sus temores, animó siempre a las hermanas a aceptar la renovación exigida por los tiempos, desde una renovación espiritual, “en la seguridad de que nuestra Santa Madre, habría hecho lo mismo, puesto que es una necesidad que se impone”.
            Quiso mucho a la Virgen, con una ternura que se percibía. Y quiso mucho a las hermanas enfermas y ancianas, nombrándolas frecuentemente. Decía a las enfermeras: “No ahorren atenciones, cuidados y desvelos según pida la enfermedad... cuando hay interés y amor verdadero, éste sabe ingeniarse para suavizar las horas largas de una enfermería...”

M. MARÍA DEL CARMEN CHURRUCA
(1967 – 1973)
arriba

* Treto de Carranza (Vizcaya) 24 de enero 1903
Ingresa en la Congregación en Bilbao el 31 de mayo de 1936
Votos Perpetuos Casa Madre el 25 de marzo de 1941
Superiora General 27 de enero de 1967
+ Zaragoza el 27 de abril 1984

Nombrada Superiora General en el post-concilio, le tocó impulsar y poner en marcha las primeras “reformas”. Se elaboraron las Constituciones “ad experimentum y se hizo realidad la unificación de clases.
En sus cartas aparecen repetidas citas del Papa y Documentos Conciliares, estimulando a aceptar las adaptaciones: “No podemos desentendernos de los cambios y transformaciones socio-culturales del mundo, y hemos de enfrentarnos con la necesidad de asumir los nuevos valores en lo que tienen de positivo”. “Nos encontramos ante dificultades enormes... sin embargo la buena voluntad de todas, con una mentalidad abierta a las realidades de la Iglesia y del mundo, en diálogo sincero y cordial entre nosotras, pueden conseguir lo que no conseguirían por sí solos los mayores recursos...”.
            Mujer de profunda humildad, se esforzó especialmente por elevar el nivel cultural con la formación universitaria de las hermanas y mayor selección en las candidatas. Estaba convencida de que el trabajo apostólico requería mejor preparación. También impulsó la instrucción de las jóvenes, abriendo más Escuelas Nocturnas, de Hogar y Bachillerato Nocturno.
 Se fundó la primera casa en África, en la República del Malí.

M. MARÍA CRUZ GIL
(1973 – 1979)
arriba

 
* Burgos 6 de septiembre 1909
Ingresa en la Congregación el 11 de febrero de 1942
Votos Perpetuos Casa Madre el 12 de junio de 1949
Superiora General 4 de julio de 1973
+ Burgos 3 de octubre 1996

 

Elegida General en el Capítulo de 1973, acepta el cargo como expresión de la Voluntad de Dios; aún corrían tiempos nada fáciles para la Congregación, y su gran deseo y motivación fue buscar y hallar la Voluntad de Dios.
            En la visita canónica a todas las casas de la Congregación, entrevistó personalmente a cada una de las hermanas. Se crearon nuevas estructuras de gobierno para facilitar la participación; se reestructuraron las etapas de Formación, e impulsaron las iniciativas de Formación Permanente. Con gran capacidad de escucha, acompañó a las hermanas en el camino de profundización y renovación conciliar.
Vivió momentos muy duros; años en que la Congregación vio marchar a miembros tan queridos y valiosos... Como última responsable sufría, oraba y discernía con sus colaboradoras en el gobierno, para encontrar los verdaderos caminos. Y vivió el gozo de la tan esperada Canonización de nuestra Madre Fundadora, el 25 de Mayo de 1975, y la celebración del Centenario de la Congregación en 1976, acicate para profundizar en el conocimiento de Vicenta María a través de sus escritos, con el deseo de “volver a las Fuentes”. Se editaron  los cuatro tomos de sus Cartas y  La Génesis de las Constituciones.
En el Capítulo de 1979, al terminar como Superiora General, se quedó en Vía Cassia de Superiora. Con su oración y sus cartas siguió en contacto con las hermanas a las que tanto quería y por las que fue correspondida, ya que supieron descubrir su corazón entrañable detrás de su reciedumbre y seriedad castellanas.

M. MARÍA EUGENIA VICENTI 
(1979-1999)
arriba

 
* Altamura, Bari (Italia) 17 de junio 1935
Ingresa en la Congregación en Genzano el 9 de octubre de 1959
Votos Perpetuos el 25 de abril de 1967
Superiora General 16 de octubre de 1979

            Por primera vez en la historia de la Congregación, el cargo de Superiora General, recayó, aquel 16 de octubre de 1979, en una religiosa italiana.
 Los seis años de Consejera General, encargada de la Formación e Instructora de Tercera Probación, le dieron ocasión de conocer a fondo la Congregación, especialmente  a las jóvenes religiosas. Dios la preparaba así para su nuevo y delicado trabajo.
            Con el lema “Hacer la Verdad en la Caridad”, orientó su programa de gobierno en la línea de impulsar la Comunión y la Participación.
            Impulsó un modo nuevo de concebir la formación, tanto de las primeras etapas como el terceronado.
            Su gran preparación cultural y religiosa la capacitó para ahondar en el espíritu de Vicenta María y en la globalidad del Carisma, transmitiéndolo a la Congregación a través de innumerables escritos, cursos, Ejercicios Espirituales..., dirigiéndolos y acompañando en ellos a hermanas y jóvenes. La formación fue una constante en su labor de animación.
            El rasgo mariano, tan congregacional, se manifestaba en ella bajo el signo de la filiación: “hijas en el Hijo”. Para captarlo hay que entrar en la hondura de sus escritos que engrosan el patrimonio congregacional.
            Visitó varias veces toda la Congregación, con intensa dedicación, escucha y entrega; se hizo presente en cuantas iniciativas fue solicitada: Congresos, Cursos de Formación, Pascuas Juveniles, Festivales... Con espíritu universal y emprendedor, en su tiempo se crearon la Delegación de Pastoral de España y Europea, los Movimientos de Jóvenes de Vicenta María y de Colaboradores; el Voluntariado López Vicuña; y, en la Casa General, el Centro Internacional de Estudios. Fue notable la expansión del Instituto: 38 fundaciones en Asia, África, India y América, saliendo al paso de las urgencias del mundo y de la Iglesia, expresión de su  magnanimidad  y espíritu incansable.
            Al terminar su servicio de General en el Capítulo de 1999, bien pudo sentir el gozo de la misión cumplida y llena, y el agradecimiento de las hermanas que, unidas a nuestra Santa, damos “GRACIAS A DIOS POR TODO”.

M. MARÍA DOLORES SUEIRAS arriba
(1999...)

* La Coruña 6 de enero 1942
Ingresa en la Congregación en Logroño el 28 de abril de 1963
Votos Perpetuos el 4 de noviembre de 1970
Superiora General 20 de mayo de 1999

Cuando llevaba un sexenio como Provincial de Ibérica Meridional, fue elegida Superiora General  en el Capítulo de 1999; había sido Consejera General desde 1979 a 1992.
A sus manos llega una Congregación con grandes inquietudes apostólicas, con el problema del envejecimiento de sus miembros -que no compensa el número de jóvenes que ingresan en los noviciados-, y los retos de una sociedad pluricultural, post-moderna.
Lleva muy en el corazón la problemática de la mujer, especialmente de las jóvenes a las que estamos llamadas por Carisma. En 1995, llevó a cabo en la Provincia, un interesante trabajo sociológico, "Anónima en la ciudad”, que analizaba la situación de las jóvenes empleadas de hogar, como punto de partida para la realización de un Discernimiento Pastoral sobre nuestra labor con la Empleada de Hogar.
En el umbral del tercer milenio, M. María Dolores tiene que afrontar un gran desafío: llevar a la practica el “Proyecto de Vida” que afecta a nuestra vida comunitaria y apostólica. La tarea es hermosa y no sólo suya; es tarea de todas.
De la Palabra de Dios saca su fuerza: “No temáis. Yo estoy con vosotros”, con una sensibilidad especial por difundirla, profundizarla y hacerla vida.
Su lema de gobierno es  hacer presente al Señor en dos rasgos que desea vivir cara a sus hermanas: fraternidad y servicio.

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